Quito será declarada oficialmente Capital Americana de la Cultura, una designación que le permitirá exhibir, a través de un sinnúmero de actividades durante este año, todos sus encantos como ciudad histórica, mestiza y vibrante.
Un centro histórico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1978, canciones típicas como el chulla, una bebida tan autóctona como sabrosa, el canelazo, y un sinfín de leyendas como la de Cantuña, el indígena que engañó al diablo en la construcción de la iglesia de San Francisco.
A Quito le sobran motivos para ser coronada Capital Americana de la Cultura, lo que ocurrió en una ceremonia la semana pasada en la que tomó el relevo de la dominicana Santo Domingo.
Fundada en 1534 por el español Sebastián de Benalcázar encima de las ruinas que dejó Rumiñahui, el poderoso inca que decidió quemar la ciudad antes que entregarla a los colonizadores, la capital de Ecuador es una mezcolanza de monumentos y edificios de diversos estilos que beben de culturas incaicas, preincaicas y europeas, confiriendo a la ciudad un aspecto único en el mundo.
"Quito es una ciudad de una riqueza patrimonial y cultural muy importante, ya que mantiene vivas muchas tradiciones y prácticas que forman parte del patrimonio intangible de una sociedad. Además, es una ciudad de una belleza geográfica increíble ", explicó a Efe la gerente general de Quito Turismo, Luz Elena Coloma.
La ciudad tiene preparadas gran cantidad de actividades a lo largo de este año como Capital Americana de la Cultura, desde teatro y danza, a exposiciones en museos, actividades en plazas y plazuelas, y conciertos de música quiteña y ferias gastronómicas.
Todo ello tiene el fin de expandir su belleza por el globo y conseguir atraer la mirada de turistas y curiosos. La designación como capital cultural será un revulsivo para la ciudad que ya se calcula en cifras: un 5% más de turismo este año, según el municipio.
Y en esta operación turística influirá sin duda la actuación en materia publicitaria del Bureau Internacional de Capitales Culturales, organismo encargado de la designación.
"Dispondremos de tres mil anuncios en televisión gratuitos para promocionar la ciudad, y llegaremos a más de mil medios de comunicación de todo el mundo", dijo a Efe el presidente del Bureau Internacional de Capitales Culturales, Xavier Tudela.
La corona de Capital Americana de la Cultura no sólo satisface al municipio, sino también a ciudadanos de a pie y a comerciantes, como la vendedora de helados Sandra Vaquero o la comunicadora social María Luisa Sosa.
"Beneficiará a la ciudad y al comerciante, a corto y a largo plazo, porque habrá más turistas", afirma Vaquero mientras rellena el frigorífico de su tienda, poblado de helados y cucuruchos gigantes.
"Muchos turistas quedan maravillados con la riqueza arquitectónica y patrimonial de nuestra ciudad y a veces los quiteños no lo valoramos. La elección de nuestra ciudad como Capital Americana de la Cultura puede conseguirlo", explica Sosa, una quiteña orgullosa que no duda de la importancia de esta "linda iniciativa".
Con la designación, Quito espera expandirse en todas direcciones, y a modo de diáspora, instalarse en el corazón de todo el que la visite o tenga en mente visitarla.
No es una proeza demasiado complicada, según la guía turística del municipio, Gabriela Casamen, que lleva cuatro años desvelando a visitantes de todas las nacionalidades los secretos mejor guardados del centro histórico de la ciudad.