El Congreso de Bolivia ratificó ayer, tras un encendido debate de 10 horas, el estado de sitio puesto en vigencia desde el pasado fin de semana por el gobierno del general Hugo Banzer.
Sólo el oficialismo, que tiene mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, votó a favor de la medida de excepción que, tras provocar cinco muertes en sus dos primeros días, parecía haber entrado en un proceso de progresiva distensión.
La oposición pidió a coro la suspensión del estado de sitio, que atribuyó a una supuesta falta de capacidad del gobierno.
"Este estado de sitio es un capricho, no es para defender ningún plan económico porque el gobierno no tiene plan", dijo el diputado Carlos Sánchez Berzaín, principal orador del opositor Movimiento Nacionalista Revolucionario.
El argumento principal de los oradores oficialistas fue que el estado de sitio es una medida constitucional y que fue aplicado también por los tres gobiernos democráticos anteriores.
"De conformidad a lo prescrito en el artículo 68 atribución 10 y 11, numeral II de la Carta Magna, (el Congreso Nacional resuelve) autorizar la continuación del estado de sitio decretado por el Poder Ejecutivo, en uso de sus facultades constitucionales, mediante decreto del 7 de abril del año 2000", dijo la resolución aprobada.
El estado de sitio tendrá vigencia de 90 días, aunque podrá ser acortado por decisión unilateral del gobierno o prorrogado previa autorización del Congreso.
Tras la ratificación del Congreso, Banzer dio una muestra de que retomaba su trabajo normal al viajar a la ciudad de Santa Cruz donde asistió a una reunión académica y reveló que las carreteras principales están reabiertas, luego de más de una semana de bloqueos campesinos.
El bloqueo de algunas carreteras en el departamento de La Paz y la situación de 18 dirigentes cívicos y sindicales confinados en la amazonía eran los principales conflictos vigentes ayer, aunque en vías de solución.