Cuando se aspira alcanzar un objetivo, y pese a tener todos los elementos necesarios para hacerlo no se logra, siempre es necesario buscar las razones y causas del porqué no se pudo cumplir con las metas.
Hoy, 10 Deportivo presenta las razones que llevaron a Panamá, por cuarta ocasión en la misma cantidad de oportunidades, a fracasar en un Mundial sub-20.

La novela de “Cholito” y Caicedo.
A menos de dos meses para que se iniciara el Mundial de Colombia, la Fepafut (Federación Panameña de Fútbol) tomó la decisión de “liberar” (como lo llamó la propia Federación) de sus obligaciones a Mario “Cholito” Méndez (asistente técnico) y a Richard Caicedo (preparador físico).
Los motivos en aquel entonces nunca quedaron claros (y todavía no lo están), pero tal determinación fue la primera piedra en el camino que tuvo la Rojita ante su cita mundialista. Y es que apartar a dos personas que se integraron, no solo de manera profesional sino también personal con los jugadores, pudo llegar a afectar en la sicología y preparación de los mismos.

Falta de personalidad.
Cuando aún la Fepafut no había hecho oficial la destitución de Méndez y Caicedo, Alfredo Poyatos, técnico del combinado nacional, declaró que si sus asistentes eran despedidos, él también se iría. Pero, tras armar un “show” público que incluyó hasta lágrimas, Poyatos decidió permanecer al mando del equipo, faltando a la promesa que le había hecho a sus colaboradores, demostrando así poca personalidad, ya que dejó que la Federación cambiara a su antojo parte de su cuerpo técnico sin hacerle previa consulta.
La mano de segundas personas.
Aunque no le consta a nadie (y si le consta a alguien no lo ha hecho público aún), las alineaciones y planteamiento táctico del equipo en el Mundial se vieron manipulados por los hermanos Dely Valdés.

Días atrás Julio negó que esto fuera cierto, mas es un rumor que se comenta con tanta convicción que ya hasta parece cierto. Y mucho más teniendo en cuenta que en el Mundial el equipo jugó de una manera muy diferente a la que nos tenía acostumbrado. Poyatos solo utilizó el sistema 4-3-3, el que puso en práctica durante la mayoría de los partidos previos al Mundial, en el último encuentro ante Brasil, y por “coincidencia” Julio Dely no se encontraba ya en tierras colombianas.
Se rompió la unidad.
Tras el primer cotejo de la Copa Presidente ante Nigeria -cuadrangular amistoso que disputó la Rojita previo al Mundial-, Paul Cordero, volante de la escuadra istmeña, manifestó que el equipo debía dejarse de pleitos y tratar de unirse. Al ser cuestionado sobre el porqué de los pleitos, Cordero maquilló sus palabras y dio a entender que no era una situación grave.

Sin embargo, luego de la derrota del jueves ante Brasil, Luis “Manotas” Mejía, capitán de la selección, hecho sal a la herida al expresar: “Hay jugadores que no sienten la camiseta”. Estas declaraciones mandaron un mensaje claro y directo de que la relación entre los jugadores no era la más sana. Este factor pudo influir de manera muy negativa en el rendimiento y funcionamiento colectivo del onceno rojo.
Decisiones desacertadas.
Alfredo Poyatos fue criticado duramente por no llevar al Mundial a un jugador como Roberto Chen, considerado una de las mayores promesas del balompié criollo.
También se le cuestiona el hecho de no darle más minutos a jugadores como Allan Hernández o Gabriel Ávila.