Falta una semana antes de la fecha que los jugadores establecieron para irse a una huelga. El miércoles fue un día positivo ya que los dueños presentaron una nueva propuesta en cuanto a la distribución de ingresos. Pero algunos días parecen pocos ya que los problemas no se van a solucionar pues no hay tanto terreno por recorrer en muy poco tiempo.
Pero, yo creo que no va a haber una huelga y tengo cinco razones para pensar así. Tienen demasiado que perder: Los jugadores tienen una vida muy cómoda al tener un salario promedio de 2.38 millones de dólares. Aunque impongan un impuesto de lujo para controlar los salarios, los jugadores seguirán ganando millones. Los dueños han ofrecido aumentar el salario mínimo a 300,000 dólares, que afecta a muchos jugadores ya que el promedio de un jugador en las Mayores es de dos años. Los jugadores no quieren irse a huelga.
Los dueños no pueden sobrevivir una huelga. "Si hay un paro laboral", dijo un dueño, "la pregunta no será cuando volvemos, pero cuántos equipos van a volver". Algunos equipos como los Devil Rays no van a poder sobrevivir un paro laboral de más de unos meses. Los equipos que tienen dinero no van a querer perder la entrada de 30,000 aficionados cada noche. Si hay una huelga, la deuda de los equipos va a aumentar. El 11 de septiembre es una fecha muy importante, especialmente en la mente de los jugadores.
En las últimas negociaciones laborales nunca había una fecha como esta. "Esta es mi opinión", comentó un jugador, "pero yo te garantizo que nosotros vamos a estar jugando el 11 de septiembre". Parece casi imposible que si hay una huelga el 30 de agosto que todo se va a solucionar en menos de dos semanas. Entonces, eso nos hace pensar que no habrá una huelga.
El comisionado Bud Selig tiene su futuro en juego en estas negociaciones. Si puede resolver los problemas no será visto como un héroe, pero su imagen subirá, especialmente porque sí ha logrado algunas cosas importantes como partidos de interligas, el comodín y la distribución de ingresos. Pero si hay un paro laboral, especialmente otro que cancela la Serie Mundial será "quemado" por la prensa y los aficionados.
A Selig no le gusta las críticas, pero puede salvar el deporte, y él mismo, si evita una huelga. Tiene que ver con el dinero: Las dos partes están lejos en cuanto al impuesto salarial, pero por lo menos están tocando el tema en las negociaciones. No es como en 1994 cuando las diferencias eran tan grandes y estaban tantas diferencias que una huelga era inevitable.
Esta situación no es como 1981 o 1994 cuando las negociaciones parecían una pelea. Este año, las dos partes quieren encontrar una solución y los dos tienen que ceder un poco en cuanto al impuesto de lujo. Relaciones públicas: El béisbol es el mejor deporte que se ha inventado y siempre lo será pero lamentablemente ya no es el número en los Estados Unidos.