El fiscal de Colombia, Alfonso Gómez, señaló ayer que no está de acuerdo con un eventual diálogo de paz con los paramilitares de extrema derecha, cuyas incursiones de la última semana dejaron unos 50 muertos.
"Creo que estas personas deben ser sometidas a la justicia para que paguen por sus delitos", dijo Gómez a los periodistas.
No obstante, indicó que la posible conversación de paz con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha) concierne exclusivamente al presidente colombiano, Andrés Pastrana.
Otros líderes, como el procurador general Jaime Bernal, la presidenta de la privada Asociación de Bananeros, Isabel Patiño, el sindicalista Luis Garzón y varios legisladores, han llamado al Gobierno a intentar un diálogo de reconciliación con las AUC, tal como el que lleva a cabo con los rebeldes marxistas de las FARC.
Las AUC libran una "guerra a muerte" en diversas regiones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), los principales grupos rebeldes del país.
Esa "guerra" incluye ataques contra campesinos y otros civiles ajenos al conflicto, pero que cada grupo percibe como "auxiliador" del adversario.
Pastrana, que intenta atraer a la mesa de conversaciones al ELN, ha indicado que no descarta dialogar por la paz "en el futuro y en mesas separadas" con los paramilitares.
Por otro lado centenares de campesinos bloquearon ayer la carretera Troncal de Occidente, que une la costa atlántica con el interior de Colombia, para exigir a las autoridades que levanten los cadáveres de al menos 25 víctimas de los combates entre guerrilleros y paramilitares, informaron las autoridades.
Algunas fuentes señalaron que los campesinos bloquearon esa importante carretera del norte del país en los límites de los departamentos caribeños de Bolívar y Sucre con neumáticos incendiados, troncos de árboles y grandes piedras, lo que impide el paso de centenares de vehículos. En algunas aldeas y zonas rurales de los municipios de Ovejas, Zambrano y Carmen de Bolívar, unos 800 kilómetros al norte de Bogotá, facciones de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y frentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) libran combates desde mediados de la semana pasada, en una sangrienta disputa territorial.
Fuentes oficiales no han confirmado la cifra exacta de víctimas mortales, aunque coinciden en que son más de 17, aunque otras mencionan al menos 25, y tampoco a qué bando pertenecen o si son pobladores de la región.
Una hora antes del taponamiento de la carretera, algunas autoridades denunciaron que los campesinos estaban "cercados" y no podían desplazarse a los cascos urbanos de los municipios cercanos porque las fuerzas que combaten "minaron" los campos.