La Iglesia Católica, activistas de derechos humanos y políticos de oposición rechazaron ayer el estado de sitio decretado el pasado jueves en el departamento guatemalteco de Totonicapán, 206 kilómetros al noroeste de la capital, tras la ola de protestas contra la subida de los impuestos. El presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), monseñor Víctor Hugo Martínez, calificó en declaraciones a la prensa local de "exagerada" la medida e instó al Gobierno de Alfonso Portillo a fomentar el diálogo.
Por su parte, la activista humanitaria Helen Mack, aseguró que "este tipo de medidas impuestas por el Gobierno desnaturaliza y limita el derecho a protestas pacíficas". Portillo decretó el Estado de Sitio, por un periodo inicial de 30 días en Totonicapán el pasado jueves tras la grave ola de protestas contra su reforma fiscal, que incluye el aumento del 10 al 12 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
El dirigente del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), que reúne a familiares de desaparecidos políticos durante la pasada guerra civil, Mario Polanco, manifestó que "es preocupante que (el Estado de Sitio) vaya a ser un pretexto para violar los derechos humanos".
Mientras, la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) dijo en un comunicado que es un requisito fundamental para iniciar un diálogo que se levante la restricción de las garantías constitucionales. El diputado opositor por el departamento de Totonicapán, Basilio Tzul, señaló que "es lamentable que por la negligencia de un presidente y la incapacidad de diálogo, mi pueblo deba sufrir la represión".
El dirigente sindical José Pinzón también rechazó el Estado de Sitio al considerar que el Gobierno tiene otros mecanismos, que no detalló, para controlar la situación. De acuerdo con el secretario de Análisis Estratégico de la Presidencia, Edgar Gutiérrez, si este fin de semana retorna la calma a Totonicapán, el próximo martes se podría reducir el plazo de la medida.
Gutiérrez informó de que por disposición de Portillo, ayer fue retirado un 30 por ciento de la presencia militar en Totonicapán, donde en la actualidad reina la tranquilidad.