Los ex marinos argentinos Eduardo Massera y Alfredo Astiz, acusados de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura (1976-1983), deberán seguir en detención preventiva hasta que la justicia decida su suerte en sus casos respectivos, se anunció ayer en Tribunales. La defensa del ex almirante Eduardo Emilio Massera había pedido su excarcelación porque se encuentra detenido desde hace dos años sin sentencia.
Pero los jueces sostuvieron que aunque la ley prevé un plazo de dos años como máximo para una prisión preventiva, "en determinadas circunstancias, este plazo podrá ser prorrogado por un año más" en virtud de la "particular gravedad de los hechos que se le imputan y la magnitud del daño causado".
Massera se encuentra con prisión domiciliaria, imputado de haber integrado, junto a los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone, entre otros, un plan destinado a robar niños nacidos en cautiverio de madres que luego desaparecieron.
El ex almirante está acusado además de haber participado personalmente en varias apropiaciones de bebés. El ex marino Alfredo Astiz, por su lado, también deberá seguir en la cárcel por la "gravedad y trascendencia" de los delitos que se le atribuyen, hasta que se resuelva el pedido de extradición formulado por Italia y Francia.
Sin embargo, los fiscales resolvieron que Astiz, conocido bajo el apodo de "ángel rubio" o "ángel de la muerte", podrá esperar una eventual extradición en dependencias de la Armada.
Astiz se entregó el 1 de julio pasado después de que la justicia italiana pidiera su detención por la desaparición de tres ciudadanos de esa nacionalidad, Angela María Aieta, Juan Pegoraro y Susana Pegoraro. Dos días después, Francia, que lo condenó en ausencia a cadena perpetua por la desaparición de dos monjas de ese país, también pidió su extradición.