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Restauradores temen que nos quedemos sin acervo cultural

En la Universidad de Panamá hay una sola cátedra de restauración en el último año de la carrera de Artes Plásticas, no así en ninguna de las especialidades de la Facultad de Arquitectura, lo que se evidencia en la cantidad de desaciertos que se cometen en restauraciones de inmuebles.


Jaime Caballero vivió -junto a otros restauradores y conservadores panameños- la llamada época de oro, en la que hubo, según él, una política estatal que dio lugar a la creación de museos a nivel nacional y se restauraron muchos bienes muebles e inmuebles que hoy componen nuestro patrimonio histórico.

Ahora, en su calidad de presidente de la Asociación de Conservadores Restauradores de Panamá (ACRP), Caballero lamenta que se esté desplazando a los profesionales panameños; denuncia que corremos el peligro de quedarnos sin acervo cultural y reclama que se revise la actuación de la Oficina del Casco Antiguo, entre otras acciones dirigidas a cambiar el rumbo de la administración de la cultura, especialmente en lo concerniente a nuestros bienes patrimoniales.

Jaime Caballero (JC):La profesión del restaurador/conservador en Panamá se inicia formalmente a partir de la década de los setenta, cuando regresamos de la ciudad de México - DF, panameños entrenados en el Centro de Restauración y Museología Paul Coremans, y comenzamos a trabajar en la puesta en valor y restauración del Patrimonio Histórico de la Nación Panameña, gestión que lideró la finada antropóloga Reina Torres de Araúz, quien era la directora de la Dirección de Patrimonio Histórico, para entonces única institución reglamentada por ley.

 

Durante todos los años setenta, ochenta y parte de los noventa, los restauradores panameños acompañamos la gestión de la Dra. de Araúz en la creación de museos en todo el país, restaurando todos los bienes muebles que se estarían exhibiendo en los bienes inmuebles también restaurados por panameños.

Sin embargo, el estado actual de los conservadores/restauradores de Panamá como profesionales es incierto, ya que solamente contamos con el apoyo del colectivo que nos aglutina, que es la Asociación de Conservadores Restauradores de Panamá, la cual ha insistido -sin conseguirlo- con las diferentes administraciones del INAC de participar en la gestión especializada de la preservación del Patrimonio Cultural.

JC:Los estatutos de la Asociación de Conservadores Restauradores de Panamá (ACRP) indican la clasificación de los profesionales y técnicos de la restauración en Panamá, regulados por la Comisión de Idoneidad, formada por los miembros más antiguos del colectivo. Esta comisión está conformada por antropólogos, químicos, biólogos, historiadores y otros profesionales afines a la conservación de los bienes culturales. Hemos diferenciado la idoneidad de nuestros miembros de acuerdo a su capacitación en universidades, centros subregionales y regionales y el examen de conocimiento de la Teoría y filosofía de la Restauración, en: Restaurador I, II, III, IV.

 

Clasificación que, en una oportunidad, hicimos llegar a la Contraloría General para que se identificara la profesión en el organigrama de planificación de personal a nivel nacional; y quedamos en la espera de establecer los créditos y currículum de cada categoría del restaurador, al igual que su salario mínimo.

JC:La Licenciatura de Restauración es el título a nivel superior, que se les otorga a los que optan por estudiar esta disciplina, en diferentes universidades y centros de estudio de la materia, profesión liberal perfectamente identificada en países de los diferentes continentes; en los países que no tienen esta licenciatura se homologa a los técnicos de acuerdo a su experiencia, investigaciones, publicaciones, etc.

Por ser una profesión poco conocida en Panamá, se subestima la calidad científica de la cual goza y del carácter interdisciplinario que maneja con otras profesiones científicas y humanísticas.

 

JC:La regulación legal de la profesión de restauradores de bienes muebles en Panamá está tergiversada, ya que al no haber conocimiento por parte de las autoridades encargadas, los ubican en un sector no adecuado, solo con el fin de que tributen. Hasta hace poco se tenían identificados como mecánicos, artistas y otros, por el hecho de que trabajaban en un taller de restauración.

JC:Desde que regresamos de México en 1974, iniciamos la organización de un colectivo que nos permitiera hablar de nuestra profesión, defendernos y tratar de explicar a la comunidad de qué se trataba nuestro trabajo, que era poco o nada conocido en un país que comenzaba a identificar sus bienes patrimoniales con el fin de restaurarlos y protegerlos para nuestros futuros panameños. Se daba en el área latinoamericana una gestión, por mandato de la UNESCO, de rescate y puesta en valor de los patrimonios culturales de los países miembros, con el fin de elevar la conciencia nacionalista de los pueblos de América, resultado de reuniones y cónclaves definitorios, en los que la especificidad de la nacionalidad, el concepto de nación y la identidad nacional son los ingredientes básicos en la identificación y desarrollo cultural de un pueblo.

JC:Nuestros restauradores asociados y calificados por la ACRP han participado en los trabajos de restauración y conservación de obras de arte y bienes culturales a nivel particular en todo el país, demostrando conocimiento y profesionalismo en el desempeño de su trabajo, no siendo así en el lado estatal; lo paradójico es que después de contar con más de diez restauradores en el INAC, en la Dirección de Patrimonio Histórico, todos formados dentro de la institución, en la actualidad solo hay uno en Panamá y sabemos de dos en el interior de la República.

 

La calidad de los restauradores panameños ha sido demostrada en nuestra participación en dos Congresos de Política Cultural, realizados en Panamá en 1983 y 1998, en los que nuestras ponencias e investigaciones fueron planteadas con todo el rigor científico que se requiere. En la actualidad, estamos participando en el taller de consulta en materia de Derechos Humanos, con el tema de Derecho a la Cultura para el informe a las Naciones Unidas en agosto de este año.

JC:La Ley 14 de Mayo de 1982 fue un logro inigualable de la gestión de Reina Torres de Araúz y de los colaboradores de ella, que en ese momento trabajamos con ella y compartíamos iguales logros y necesidades. Desafortunadamente el carácter científico que este instrumento le ofrece a la administración, el manejo y custodia de los bienes culturales de nuestra nación, ha sido desconocido por esta y las anteriores administraciones; nosotros lo denunciamos en el último congreso sobre políticas culturales, casualmente porque no se cuenta con las políticas dirigidas al desarrollo cultural de nuestra nación, todo se dirige al asunto desarrollista y se ha comercializado de las actividades y representaciones artísticas que distan mucho de ser el resultado de una investigación de la actividad, el folclore y tradiciones del hombre panameño.

JC:El estado de situación de los Bienes Patrimoniales, tanto muebles como inmuebles, es muy malo. En esa dirección, podemos decir que en los años setenta y ochenta se identificó como las décadas de oro en la cultura en Panamá, teniendo como asidero el nivel de bonanza y estado físico de las estructuras que cobijaban nuestros bienes muebles en todo el país; todo ello se debió a la política cultural establecida para lograrlo.

JC:La ACRP ha estado solicitando a las administraciones del INAC el seguimiento de restauración y conservación de diferentes bienes, tanto muebles como inmuebles, con el fin de ayudar, como colectivo especializado en la materia, y no hemos recibido respuesta alguna. Sin embargo, vemos cómo la consulta continua de extranjeros se da de manera repetida y expedita. En una oportunidad, la administración de Rafael Ruiloba nos indicó que nosotros no seríamos los policías de su gestión, tildándonos de políticos corruptos.

JC:Los principales problemas detectados por nuestro gremio se dan en la conservación de los bienes muebles que se encuentran en nuestros museos de la ciudad y del interior de la República, los sitios arqueológicos totalmente abandonados, los edificios identificados como monumentos históricos, los retablos coloniales de las iglesias declaradas monumentos históricos; pero más urgente es la realización de un inventario a nivel nacional, pero de carácter científico, que revele los diagnósticos y el estado real y actual de las obras que están en franco deterioro, con el fin de tomar las medidas de emergencia para garantizar su conservación, pero reiteramos que esto requiere voluntad y debe estar basado en una política cultural adecuada.

JC:En el tema de la asignación de restauradores extranjeros para trabajar en los bienes patrimoniales de los panameños, no queremos que se tome nuestra posición como chauvinista y absurda, nosotros tenemos excelentes colegas extranjeros, con los cuales manejamos relaciones de trabajo y consultas. Pero de que no se les dé la oportunidad a los nacionales, con el sofisma de que se cumple con la ley en materia de compra de servicios, como lo manifiesta la directora del INAC en una carta en la que responde a una consulta sobre la contratación de la restauradora mexicana, es un indicador del desconocimiento sobre la teoría de la restauración, sobre que los trabajos de restauración no deben ser realizados por artistas, sino por restauradores, luego de haber pasado por la aprobación de un proyecto de restauración.

Como consecuencia de eso, nos quedan muchas preguntas sin respuestas, como ¿quién evaluó la intervención de la señora mexicana en un patrimonio de todos los panameños? ¿Quién recibe a satisfacción y bajo qué criterios la intervención irreversible que aparezcan en los enlucidos artísticos del “foyer” del Teatro Nacional?

¿Por qué no se ha sabido, publicado o llamado a los panameños interesados y conocedores de la restauración sobre la intervención en los retablos coloniales de la Iglesia de San Francisco de la Montaña en la provincia de Veraguas? ¿Qué sucedió en el frontis y los murales de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena en la ciudad de Santiago?

JC:De acuerdo con lo que estamos viendo, de no cambiar el rumbo de la administración de la Cultura en Panamá, nos vamos a quedar sin acervo cultural, ya que no es un secreto que los trabajos de restauración que se dan en el Casco Viejo, y en los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, han sido cuestionados por las organizaciones rectoras de velar por la continuidad de los Patrimonios tanto Históricos como Naturales, al punto que están al borde de ser desconocidos, por no cumplir con las normas y requerimientos establecidos universalmente.

JC:Nosotros consideramos que se debe revisar la actuación de la Oficina del Casco Antiguo, su especificidad jurídico-legal, son restauradores o son una oficina de desarrollo social, por qué la dualidad de funciones similares a la de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico (DNPH); dar mejor y mayor tratamiento a la DNPH como una dirección técnica, la cual tiene todos los atributos jurídicos legales para realizar su trabajo de manera óptima y científica, eliminando su burocracia, retomando su carácter técnico para lo que fue creada y colocando directores idóneos y comprometidos con el principal fin de esta dirección, que es la administración, manejo, y preservación de los bienes culturales de todos los panameños.


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564977
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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