Jóvenes búlgaros han vuelto a poner de moda los combates de gladiadores, aunque sin armas y hasta que se derrama la primera gota de sangre, ante un público entusiasmado que hace apuestas superiores a los 500 euros, informa el periódico "Monitor" de Sofía.
Los combates suelen tener lugar los sábados en las inmediaciones de la ciudad de Shumen, al noreste del país, mientras que la información sobre su desarrollo se difunde por internet, precisa el rotativo.
Los participantes y el público son jóvenes de las escuelas de élite de la ciudad, que frecuentan las salas de musculación y tienen una vida sana, sin consumo de alcohol o drogas.
Aunque no hay árbitros, el reglamento es férreo y este sólo permite luchar con los puños, prohíbe las patadas y los golpes por debajo de la cintura o cuando el rival ha caído, y la batalla dura hasta que cae la primera gota de sangre o uno de los dos rivales toca el suelo con la rodilla o cae de espaldas.