El subcomandante Marcos reinició ayer su marcha hacia la capital con la amenaza de hacerla "temblar", encumbrado como máximo líder de los pueblos indios de México tras la escala más emblemática de su caravana zapatista, que recobró fuerzas el fin de semana en el Congreso Nacional Indígena (CNI).
Marcos emitió dos discursos con un aliento mesiánico, en una aislada comunidad enclavada en la ladera de una montaña, a 300 km. al noroeste de la capital, sede del masivo encuentro de tres días, donde se desplegaron tradición prehispánica, coloridas vestimentas y dialectos autóctonos, pero también mucha pobreza.
Una semana después de iniciada su aventura, Marcos dijo que "marcharemos de nuevo, pero los siete días que nos llevarán a la tierra que se crece para arriba (ciudad de México), a la que hace leyes, temblará con todos los indígenas que somos".