El rostro del mexicano Manuel “Chango” Vargas jamás cambió de expresión. Siempre se mantuvo sereno. Tranquilo. Ni siquiera hubo una luz de enojo ni de “alegría falsa” cuando el panameño Luis “El Nica” Concepción le dijo ayer frente a frente que él no sería obstáculo en conquistar su objetivo de volver a disputar el título mosca (112 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
“Mi mente está puesta en la revancha contra el campeón mexicano Hernán Márquez. Por eso es que no perderé ante el ‘Chango’ porque quiero recuperar mi título mundial”, dijo Concepción ante la mirada fija de Vargas que, mientras escuchaba atentamente, siempre se mantuvo con los brazos cruzados a la altura del pecho, enviando un solo mensaje: estar a la defensiva.
“Chango” Vargas tuvo la oportunidad de responderle con mucha furia a Concepción; sin embargo, no abandonó el guión que comenzó a utilizar desde que pisó la tierra del Canal el último sábado.
“Vengo bien preparado y respeto la pegada de mi rival. Espero que sea una gran pelea”, precisó Vargas ante los medios en el Fantastic Casino de El Dorado.
Fue entonces que, de repente, ambos gladiadores ya estaban en postura desafiante, ante el resplandor de los “flashes” de las cámaras. A los segundos, “El Nica” esbozaba una sonrisa de oreja a oreja, quizás por pensar en la paliza que pronto podría propinarle al mexicano; mientras que “Chango” mantenía la expresión de piedra y de pocos amigos en su cara.
Al final, “Chango” Vargas jamás bajó la mirada ante “El Nica” Concepción. Su rostro continuó de piedra... era el de un “asesino” silencioso, como si estuviera preparando una sorpresa mayúscula el jueves en la Arena Roberto Durán.