Dos goles de Matías Abelairas y otros de Diego Buonanotte y Ariel Ortega pusieron paños fríos a una crítica situación que parecía terminal cuando al irse al descanso perdía por 1-2 ante un modesto equipo que lo pasaba por encima.
River Plate se sometía a una prueba de carácter tras una derrota y un empate ante San Lorenzo que lo apearon de la Copa Libertadores, y una sensible derrota frente a su histórico rival, Boca Juniors, en la competición doméstica.
Un remate en un poste de la portería riverplatense, la apertura del marcador por intermedio de Ignacio Piatti (m.26) y dos cabezazos posteriores en el larguero tenían de rodillas al equipo de Diego Simeone.
Entonces el público se puso de pie para insultar y abuchear a los jugadores y al entrenador. La reacción de River, más visceral que futbolística, permitió que Abelairas (m.36) empatara con un disparo desde fuera del área.
El equipo local intentó mantener su postura ofensiva, ponía todo en juego y Gimnasia aprovechó su desesperación. A la salida de un tiro libre corto, de ejecución sorpresiva, Juan ngel Neira (m.40) volvió a dar ventajas en el marcador al conjunto dirigido por el uruguayo Guillermo Sanguinetti.
Denostado por la afición, Simeone hizo salir al campo en la segunda parte al creativo Ortega con la intención de serenar al equipo y para que jugara por abajo. Y en el primer intento profundo de su ataque Abelairas encontró libre de marcajes a Buonanotte (m.50), que consiguió igualar por segunda vez.
River era otro equipo, mostraba ambición. Gimnasia estaba paralizado y Abelairas (m.53) marcó el tercer tanto de los "millonarios", cuyos hinchas ya no insultaban y enrojecían sus manos de tanto aplaudir. El "Burrito" Ortega (m.75) anotó el cuarto gol de River, el que no dejaba lugar a dudas sobre la victoria.