Ronda Rousey es la estrella más grande que tiene hoy en día el Ultimate Fighting Championship (UFC) gracias a su llamativo carácter y su invicto en el octágono con 12 peleas, 12 victorias y 12 finalizaciones, una marca increíble.
Pero no siempre fue así, antes de convertirse en el ícono femenino de las artes marciales mixtas, Rousey tuvo que perder para empezar a ganar y volverse fuerte.
Como se recuerda, antes de dedicarse enteramente a las artes marciales dentro de la jaula, Rousey representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 en judo.
En aquella época, Ronda fue derrotada por la judoka japonesa Masae Ueno, quien por cierto consiguió dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos, por lo que de ahí en adelante se enfocó en buscar la victoria en sus nuevas peleas.
Ahora Rousey goza de una buena racha y reputación gracias a su dedicación y las lecciones que aprendió desde aquella derrota.