Reproducción de sonidos ambientales: motores de diablos rojos, niños desgañitándose, tropel, barahúnda, caos, el homo vociferus en su máxima expresión; crítica al ruido y primera propuesta de música concreta en Panamá. La Prensa publica el 24 de febrero de 1992: "Aporte de arte joven y refrescante, desarrollado con mucho cuidado y profesionalismo ...". La reseña la motiva un recital en colaboración con la bailarina panameña Tina Justavino. Tres noches llenas de conocidos y curiosos, en una de las bóvedas/prisión del Casco Antiguo. Tina arma sus coreografías apoyándose en la tenue sonoridad de la guitarra y en la influencia de unos talleres de danza-teatro que había hecho en Chile con la legendaria Pina Bausch. Luces, telas elásticas, el grito expresionista de Munch y música electrónica de Leonardo Durham; pianista de la Orquesta Sinfónica Nacional y cómplice leal de aquellas andanzas vanguardistas.
En el siglo VI a.C, para ser miembro de la hermandad de Pitágoras, había que pasar ocho años de prueba; los últimos cinco en silencio. Pitágoras enseñaba oculto por una cortina, para evitar la distracción visual de su audiencia. El método, la acusmática, también define la esencia de la música concreta: transformar sonidos naturales (cualquier sonido del ambiente) en sonidos a los que no se les reconoce la procedencia. Practicamos la acusmática cuando escuchamos radio o cualquier forma de grabación, porque no vemos los instrumentos que producen los sonidos. La acusmática pretende la atención absoluta a lo que se escucha, ya sea un discurso musical o hablado.
Pierre Schaeffer —ingeniero francés y fundador de la música concreta—, nació de padres músicos que nunca lo alentaron a ser músico sino ingeniero. Con la vocación musical truncada y con el oficio de ingeniero electroacústico en la Radio Televisión Francesa, Schaeffer prescinde de las técnicas tradicionales (contrapunto y armonía) y crea su obra con las herramientas electrónicas que conoce. En 1948 presenta sus "Cinco estudios de ruido", la primera muestra de música concreta. Luego colabora con el compositor Pierre Henry para crear una sinfonía del ruido, que terminó llamándose "Sinfonía del hombre solo" y tiene doce movimientos. Después vendrá la ópera "Orphée 53", sobre el mito de Orfeo y Eurídice.
Hacer del ruido arte —música concreta— tiene un valor estético. Hacer del ruido nuestra idiosincrasia es una insensatez. La polución sonora en Panamá es con creces uno de los problemas más graves y tristes de contaminación ambiental del país. Grave porque pasa desapercibido y triste porque nos hemos acostumbrado a él. Ventiún años hace de aquel recital protesta en Las Bóvedas, ventiún años que nadie escucha. ¡Qué ilusos éramos entonces!
RepertorioPierre Schaeffer, "Orphée 53"