El panameño Irving Saladino y el cubano Dayron Robles se presentan como las grandes referencias de Latinoamérica en los Mundiales de atletismo al aire libre de Berlín09, que comenzarán el sábado en el estadio Olímpico de la capital germana.
Los dos, junto a la saltadora de longitud brasileña Maurren Higa Maggi, fueron los campeones olímpicos latinos en los Juegos de Pekín08 y por tal condición y por las actuaciones desde entonces son candidatos a subirse a lo más alto de sus podios en Berlín.
Latinoamérica, en cambio, estará en cierto modo huérfana por la falta de otro de sus grandes estandartes de los últimos tiempos, el marchador ecuatoriano Jefferson Pérez, retirado tras los Juegos después de una más que brillante carrera.
Pérez estará en la capital alemana, pero como asesor de la delegación de su país, a la que llevó a la gloria mundialista desde que logró la plata en los 20 kilómetros en Sevilla99, pero sobre todo con sus tres títulos seguidos en París03, Helsinki05 y Osaka07, y que dijo adiós el año pasado con un subcampeonato olímpico en Pekín.
En el plano femenino, una de las ausencias de mayor renombre será la de la cuatrocentista mexicana Ana Gabriela Guevara, ahora inmersa en política en su país.
Por lo tanto, Latinoamérica presenta como grandes bazas y reclamos a Dayron Robles, el favorito indiscutible en los 110 vallas, más ante la ausencia del chino Xiang Liu, quien no levanta cabeza desde que tuvo que abandonar en sus Juegos.
El caribeño no parece tener rival en la armada estadounidense que lideran Terrence Trammell y David Payne, plata y bronce en Osaka. Payne fue plata en Pekín tras Robles.
A priori lo tiene más complicado el saltador Irving Saladino por lo visto esta temporada ante la resurrección del estadounidense Dwight Phillips, oro en Atenas 2004, campeón mundial en París y Helsinki y bronce en Osaka.
El norteamericano ha superado todos los problemas que le apartaron de la circulación y acude a Berlín con la mejor marca mundial de la temporada, los 8,74 que consiguió en Eugene (EEUU), donde superó al propio Saladino (8,63).