Inglaterra dijo adiós a la Eurocopa tras perder ante Croacia en Wembley (2-3) en un partido que condensó la histeria vivida por el combinado de McClaren durante la fase de clasificación y en el que fue devorada por la urgencia que imprimió en un choque que le valía con empatar.
Los goles croatas lo marcaron al minuto 8 Kranjcar, a los 14 Olic puso el 2-0 y cerró la cuenta Petrich a los 77; mientras que por los ingleses marcaron (m.56) Lampard, de penalti y Crouch a los 65 minutos.
El encuentro, por la lluvia, por el mal estado del césped y, sobre todo, por lo que Inglaterra se jugaba, nació hecho pedazos. Como si los dos equipos llevaran jugando el partido desde el principio de la fase de clasificación. Y, de alguna manera, así era para los ingleses.
Inglaterra acudió al choque aliviada por la derrota de Rusia en Israel -que despejó de manera significativa el panorama-, pero afligida por el yugo de lo imperativo de su clasificación. "No hay excusas", había afirmado McClaren, seleccionador nacional.
Los ingleses sucumbieron al fatalismo de sus porteros y a la urgencia que ellos mismos se habían impuesto. Exhaustos, trataron de empatar con balones al área, pero lo cierto es que se habían quedado exprimidos casi desde el minuto inicial.
"No dimitiré. En última instancia asumo la responsabilidad", dijo.