Finalmente quedaron trece aspirantes, pero pocos serán los escogidos. El clásico Presidente se disputará mañana con un carril vacío debido al retiro de V.I.P Zone, pero con la expectativa de ver un espectáculo más colorido que el que se apreció en las carreras de clasificación.
Como en todas las competencias de esta índole afloran muchas interrogantes: ¿Podrán los catorce rivales aguantar el tiro? ¿Tendrán ventaja los que vayan cerca de la punta? ¿Vendrán mejor “ajustados” los caballos que no mostraron mucho en las clasificaciones? ¿Incidirán en el resultado las diferencias en el hándicap de peso? ¿Pondrá la yegua Dicky’s Angel romper la racha que ha alejado a las féminas del triunfo en esta carrera?, en fin. Todo se despejará mañana domingo, cerca de las seis de la tarde, cuando se dé la partida.
En lo personal, no esperamos grandes sorpresas. Sin el ánimo de querer demeritar a ninguno de los participantes y a sabiendas de que el hecho de pagar la cuota de inscripción por $4,000 implica que cada dueño de caballo tiene fe en las cualidades de su protegido, nos parece que el Presidente es una carrera de seis caballos, aunque haya catorce en lista.
El sexteto lo componen Dr. Moon, Capomorano, Dicky’s Angel, Smart Dna, Kalibre y Sun River Jet. Ellos, nos parece, irán en otra carrera cuando llegue la hora de sacar el cuero.
Dr. Moon va con 114 libras, una importante ventaja, además, es un caballo joven. Su punto flaco es que en menos de un mes va a cumplir tres carreras largas y duras. Capomorano, por su parte, llega a este clásico en su mejor momento, ganó una de las clasificaciones con autoridad y será presentado por el mejor entrenador. Su negativo es la monta, ya que lo conduce un jinete que se caracteriza más por su poder que por capacidad táctica.
En la vida real, Dicky’s Angel debiera pagar $2.10. Va liviana, la conducirá el mejor jinete, también cuenta con la ayuda del entrenador, es dueña de excelentes condiciones físicas y en la clasificación se movió a media marcha. Lo que se le puede recriminar es su condición de yegua y eso no es un pecado.
Smart Dna es el caballo de hierro. En alguna ocasión lo calificamos como “el paquete completo” debido a sus extraordinarias cualidades. El pensionista del Stud Cantón siempre corre bien, lo lleva su jinete de confianza y tiene experiencia en el tiro. Su lado negativo es que parece haber perdido el poder de antes a la hora de rematar la carrera.
El evento más importante de la hípica se disputará mañana por una bolsa de $145,000 que se repartirá entre los cinco primeros.
Kalibre, el segundo representante nacional, es un guerrero de viejo cuño. No niega fuego, corre según las circunstancias de la carrera y va liviano. Lo malo que tiene es que no parece tener el mismo nivel que los importados.
Por su parte, Sun River Jet llega al Presidente de este año en busca de la reivindicación. Hace un año -para esta época- sobre él había muchas esperanzas, pero fue víctima del “síndrome de los tresañeros”. Una agitada campaña en los primeros tres meses del año le pasaron factura. Su negativo es la monta de un jinete aprendiz en una carrera en la que el profesionalismo, generalmente, manda.
Que si puede haber sorpresas, claro que sí. Carreras son carreras. En esa línea, Cuerpo Cortado y Castela son las alternativas.
Al final nos parece que Dicky’s Angel tiene la primera opción, aunque muy ligeramente sobre Dr. Moon. Smart Dna siempre pelea y Capomorano es el caballo más sabroso del momento. Es más, a él “voy a jugarle un dólar”.