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Serie Hípica del Caribe: es la hora de rendir cuentas

D e más está decir que estoy complacido con el resultado de la Serie Hípica del Caribe y, muy especialmente del "derby", por la merecida y...

Egbert Lewis
Egbert Lewis

D e más está decir que estoy complacido con el resultado de la Serie Hípica del Caribe y, muy especialmente del "derby", por la merecida y bien trabajada victoria del caballo panameño Calínico.

Debo señalar también que en nuestro análisis, publicado cuatro días antes del evento, mencionamos a cuatro (Calínico, Famus Palo, Huitlacoche y Supremo) de los cinco ejemplares que terminaron en el marcador, como candidatos fuertes y fuimos contundentes en cuanto a que el venezolano Supremo, del cual dijimos: "Supremo, un caballo que esperamos vaya a la punta o cerca del paso...va a llegar en la plata. Eso es un hecho".

Sobre Calínico aseveramos que de los cuatro caballos panameños era el que tenía "posibilidades verdaderamente serias" y que "el resto puede figurar por su condición de local y su estado físico...". Así ocurrió con Sparto, que alcanzó un brillante cuarto lugar.

 

En general, casi todos los especialistas de Panamá, incluso, muchos extranjeros, acertaron el resultado o, por lo menos, coincidían en que la pelea iba estar entre Calínico y el mexicano Huitlacoche.

No queda la mejor duda de que se trata de dos caballos de calidad, que estaban en buenas condiciones y cuando no hay manera de desemparejar a los competidores, entonces hay que prenderse de otros recursos lícitos como lo es el factor jinete y pareciera que esta vez allí estuvo la diferencia. José Lezcano confirmó que su traída a Panamá fue una buena inversión. El mexicano Luis Contreras lo hizo bien, pero tenía que hacerlo mejor.

Panamá ganó cuatro de las cinco competencias realizadas durante estos dos días de colorido y algarabía hípica.

 

Como era de esperarse, ganamos el Velocidad gracias a una extraordinaria presentación de Bella Vecina que se apoyó en otra magistral ejecutoria de José Lezcano. A falta de 275 metros parecía que la carrera la ganaría el tordillo Derián Alberto; extraoficialmente supimos que se lesionó en ese punto y de allí que desfalleciera a la hora de la definición. San Se Acabó y Croswell, ambos de Panamá, completaron la trifecta.

Más tarde, vimos cómo "la negrita" Vicki se lució en el Dama del Caribe. Hubo un dejo de tristeza para la incapacidad de Monkey Business para rendir lo que ella puede, pero así son las carreras.

Como abreboca del Internacional del Caribe tuvimos la copa Invitacional de Importados. Allí, aunque muchos hayan visto la ilusión de una carrera dura, lo cierto es que Salustio jugó con sus rivales todo el recorrido. ¡Qué gran caballo!

 

Con todo lo anterior, no cabe la menor duda de que esta Serie Hípica del Caribe fue un éxito deportivo. Y no lo decimos porque hayan ganado los locales, sino porque cada una de las delegaciones participantes dio lo mejor de sí antes y durante las competencias.

Gracias al fenómeno de las redes sociales y al esfuerzo de muchos que nos comprometimos de manera entusiasta, la serie quizás tuvo una exposición nunca antes vista. A ello habría que sumar el aporte de los medios de comunicación social convencionales, que fue importantísimo.

Así cerramos el telón imaginario de este espectáculo que sirvió para ubicar los reflectores sobre el escenario hípico.

 

Ahora, queda la alegría por lo vivido, la nostalgia por lo que fue y la incertidumbre sobre si podremos ver próximamente una escena parecida o mejor.


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1004848
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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