Con la llegada ayer a Brasilia de una marcha laboral que se inició hace casi un mes en Sao Paulo, los sindicatos radicalizaron su exigencia al gobierno para un aumento del salario mínimo que permita a los trabajadores enfrentar el costo de vida.
La marcha fue iniciada el 23 de octubre por 180 dirigentes de sindicatos afiliados a la Fuerza Sindical, que es, junto a la Central Unica de Trabajadores (CUT), una de las agrupaciones que agrupan a la mayor cantidad de trabajadores.
La principal reivindicación es lograr que el gobierno aumente el salario mínimo de 151 a por lo menos 180 reales (de 78,9 a 94,7 dólares), pero también piden un reajuste salarial sectorial entre el 8 y el 20%, el pago de los bonos de transportes y alimenticio y la solución a las reivindicaciones del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST).
Según los sindicatos, por lo menos 23 millones de trabajadores brasileños ganan solamente un salario mínimo.
La caminata recorrió unos 1.105 kilómetros en los que los sindicalistas se reunieron con los pobladores y recogieron las peticiones de otros sindicatos.