Mientras la Corte de Apelaciones se apresta a decidir si el general Augusto Pinochet puede ser procesado, sus médicos intensifican controles que podrían rescatarlo nuevamente de los tribunales.
Desde que llegó a Chile, hace tres semanas, Pinochet se ha sometido al menos en tres ocasiones a exámenes médicos para establecer el estado de la irrigación sanguínea a su cerebro.
El hospital militar dijo que el examen realizado ayer fue para averiguar "la progresión de su enfermedad cerebro-vascular".
La salud de Pinochet es vital para sus abogados defensores, que buscarían alegar que no está en condiciones mentales de enfrentar un proceso, según informes de prensa no desmentidos.
La Corte de Apelaciones iniciará el 12 de abril la vista del proceso de desafuero solicitado por los abogados que intervienen en una de las 80 querellas criminales que enfrenta aquí.
Médicos ingleses dijeron que Pinochet sufrió "un extenso daño cerebral" causados por varias apoplejías o accidentes cerebro-vasculares. Los daños son "irreversibles", agregaron. Pinochet, que estuvo 503 días detenido en Londres, tiene problemas para hacerse entender y dificultades de comprensión, y episodios de amnesia, además de diabetes avanzada y problemas coronarios, según sus allegados.
Los abogados querellantes no aceptan que la Corte de Apelaciones se pronuncie sobre la salud del ex dictador antes de que decida o no levantar su inmunidad o desafuero como senador vitalicio para que sea enjuiciado por violaciones a los derechos humanos.
La petición de desafuero es por la desaparición de 19 opositores en 1973 en manos de una comisión militar enviada por Pinochet al norte para agilizar los juicios iniciados tras el golpe de 1973.
En el caso el juez Juan Guzmán, que instruye todas las querellas contra Pinochet, mantiene procesados a seis oficiales del ejército en retiro, incluido el general Sergio Arellano.
El abogado querellante Iram Villagra dijo ayer a la