Cuando todavía era un delantero temible, Rudi Voeller se había especializado más en las áreas rivales que en los grandes espacios, por lo que no pudo escapar al mote de "zorro", clásico de las crónicas deportivas para señalar a los grandes pescadores que hacen estragos en las redes rivales.
Además, su nariz larga y delgada flanqueada por dos ojos redondos, pequeños y vivaces, ayudaban a establecer la comparación. Rudolf Voeller, a pesar de tener sólo 42 años, ha encanecido de manera precoz, por lo que hoy se puede afirmar que se ha convertido en un zorro plateado.