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Temores por violencia ante fin de tregua


Los colombianos temen el comienzo de una nueva oleada de violencia al finalizar ayer la tregua de veinte días declarada por la guerrilla de las FARC, mientras las autoridades aseguran que están listas para afrontar la situación.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dieron en la medianoche de ayer por terminado y "cumplido" el "cese de iones ofensivas", en un comunicado en el que advertían de que la guerra seguirá a partir de hoy en todo el país.
La más antigua y activa organización armada de Colombia argumentó en su comunicado que "la mayoría de los colombianos" tiene cada día "mayores razones políticas, económicas y sociales para incrementar las luchas por los cambios estructurales requeridos para salir de la crisis".
La Policía, el Ejército, la Fuerza Aérea Colombiana y los organismos de seguridad fueron puestos desde el domingo en estado de alerta para evitar y afrontar, si es necesario, un incremento de los ataques contra pueblos e instalaciones de la fuerza pública.
Tanto el Gobierno como la Iglesia Católica, miembros del Congreso y de organizaciones sociales habían expresado su deseo de que las FARC prorrogaran el alto el fuego como una prueba de su voluntad de paz.
Las peticiones en ese sentido advertían de que un cese de hostilidades sería fundamental para el desarrollo de las conversaciones de paz que celebran el Gobierno y la guerrilla en cinco municipios del sur de Colombia desmilitarizados desde noviembre de 1998.
Esas localidades serán las únicas del territorio que estarán a salvo de la confrontación a partir de ayer, precisaron las FARC en el comunicado.
Los diálogos de paz entre el grupo subversivo y el Gobierno deben reanudarse en San Vicente del Caguán, el principal de las cinco localidades desmilitarizadas desde noviembre de 1998 para facilitar las conversaciones.
En las poblaciones aledañas a la zona neutral, de 42.000 kilómetros cuadrados de extensión, se siente "temor y zozobra", según dijo el asesor de Paz del departamento del Meta, Crisanto Ramos, a la cadena "Radionet".
"Pensábamos que esto iba a ocurrir, pero anhelábamos una ampliación de esta tregua. Me produce una sensación de pesadumbre y angustia. Volvemos a la rutina diaria de no saber lo que va a ocurrir", comentó el asesor del departamento al que pertenecen cuatro de los cinco pueblos desmilitarizados.
El ex ministro y miembro de la Comisión de Conciliación Nacional, Augusto Ramírez Ocampo, lamentó el anuncio de fin de tregua de las FARC y opinó que en medio de la guerra "va a ser duro el proceso de paz".
Ramírez Ocampo dijo que esas circunstancias "inevitablemente conducen a otro subproducto de la contienda que es que, a medida en que la guerra se acrecienta, la necesidad del Gobierno de fortalecer a las Fuerzas Armadas".
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo Alberto Giraldo, declaró que la tregua era una experiencia muy valiosa que podría tomarse como ejemplo en futuras acciones de reconciliación.
El alto el fuego unilateral fue declarado por las FARC en respuesta a una petición del presidente colombiano, Andrés Pastrana.
En el comunicado leído ayer por uno de los portavoces de las FARC Iván Ríos, en San Vicente del Caguán, el "secretariado del Estado Mayor" del grupo declara que cumplió con la tregua y rechazó las acusaciones del Ejército de que no fue así.
"Nosotros cumplimos, sin embargo el Estado no correspondió ordenando a la fuerza pública cesar las acciones ofensivas", indicó el comunicado.
Por su parte, los rebeldes han asegurado que durante ese periodo un centenar de colombianos murieron "por las armas del Estado".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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