Independientemente de quiénes avanzaron a la gran final del Torneo Apertura 2011 de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) -la que se llevará a cabo el próximo viernes 2 de diciembre-, el ambiente que se vivió para la ronda semifinal nos dejó claro que el fútbol panameño sí tiene su afición.
Desde hace meses, las barras del Plaza Amador, Tauro, Chorrillo, San Francisco y Sporting San Miguelito han trabajado duro para darnos lo que se vio en la previa de los encuentros de ida y vuelta.
La venta de boletos para los duelos de La Chorrera y del Estadio Javier Cruz del Colegio Artes y Oficios fue todo un éxito.
Un aplauso para todos los que trabajaron arduamente para que, aunque sea en las semifinales, nuestra liga, nuestro fútbol, tomara emoción.
Bien por todos los directivos y diputados que invirtieron de su capital para que los fanáticos pudieran presenciar los choques de sus clubes.
Con esto, no digo que todo está hecho y realizado, porque -cómo es lógico- falta mucho trabajo. Mentira no es.
Sin embargo, aunque falte laborar más fuerte, lo que queda es muy positivo para un futuro futbolístico que se vislumbra más vivo que nunca.
Otro aplauso para Proyectos Deportivos Nacionales (Prodena) y para las cuatro entidades que disputaron las semifinales, ya que todo se manejó en orden y como debe ser.
De aquí hacia el futuro, nos quedan detalles en los que trabajar: estadios propios, más promoción y polémica sana.
Esta última también le da vida al fútbol. Miguel Ángel Mansilla y la gente del Chorrillo lo pueden decir, ya que se utilizó como un factor psicológico para calentar el cotejo de ida ante el San Francisco, algo que no estuvo mal.
Tenía tiempo que no veía tanta emoción. Solo espero que para la gran final un equipo que nunca haya ganado algo levante el título de campeón.