Los familiares de Elián González temen que la llegada de una comitiva integrada por parientes, compañeros de clase, médicos y diplomáticos, que han pedido autorización a Estados Unidos para acompañar al padre del niño cubano, podría ser más perjudicial que beneficioso.
Estos ya no desean entregar al niño de seis años a su padre, aún si el padre viene a Florida a esperar el resultado de la apelación que han presentado para retener al niño en Estados Unidos.
Mientras Juan Miguel González sería bien recibido si quiere visitar a su hijo en la casa de los parientes del niño en la Pequeña Habana, no se le permitirá el paso a ningún funcionario cubano, afirmó Eduardo Rasco, un representante legal de Lázaro González, el tío abuelo del niño.
"Ciertamente, nos oponemos con vehemencia a permitirle a Juan Miguel que venga aquí, se lleve al niño y lo ponga aislado donde puedan adoctrinarlo", dijo ayer Rasco.
Gregory Craig, un abogado de Washington que representa al padre de Elián, dijo que su cliente viajará a Estados Unidos tan pronto como el SIN le asegure que recibirá la custodia de su hijo. El abogado dijo que también solicitará autorización para que le acompañen los compañeros de clase del niño, su maestra y psicólogos, a Estados Unidos.
Armando Gutiérrez, un vocero de los familiares de Miami, dijo que la estrategia está "perjudicando" las negociaciones con el SIN, que concluyeron esta semana sin acuerdo. No dio detalles.
Los funcionarios estadounidenses estudiaban las normas de concesión de visas con el objeto de decidir a cuántos de los 31 integrantes de la comitiva podían acompañar al padre de Elián. Existen estrictos límites para las visas cubanas.
El caso del niño Elián González, además de un asunto de familia y un problema grave entre Washington y La Habana, es ahora también un tema electoral de importancia vital en Estados Unidos.
El estado que actualmente gobierna Jeb Bush, hermano del virtual candidato republicano a la presidencia, George W, tradicionalmente es conservador en su voto pero las pasadas elecciones presidenciales demostraron que el 40 por ciento del voto cubano-americano fue a parar al demócrata Bill Clinton.
Quizá esta realidad fue la que la pasada semana movió al vicepresidente y casi seguro candidato demócrata a la presidencia en el 2000, Al Gore, a descolgarse del pensar general del Gobierno en el caso de Elián González y afirmar que el niño debiera quedarse en Estados Unidos.
Clinton, la fiscal general Janet Reno y el Servicio de Inmigración de Estados Unidos han reiterado desde el primer momento que debe cumplirse la ley y que el niño debe regresar con su padre a Cuba.
Pero algunos analistas al referirse a la declaración de Gore, apuntaban irónicamente en distintos canales de televisión que "ninguno de los tres está en campaña electoral" y Gore, por el contrario sí.
En estos momentos las encuestas electorales indican que la batalla por la Casa Blanca que van a librar de aquí a noviembre Gore y George W. Bush va a ser sumamente cerrada y de ahí que un estado con el peso electoral de Florida adquiera un valor incluso más importante del que tendría en una elección menos reñida.