Una treintena de inmigrantes cubanos, entre ellos unos 10 niños y un bebé de nueve meses, que intentaban llegar en barco a la costa de EU siguen desaparecidos ayer, mientras la Guardia Costera proseguía su búsqueda por aire y mar en aguas del Estrecho de Florida.
Los inmigrantes salieron el viernes de la región de Pinar del Río (oeste de Cuba) a bordo de una lancha rápida de nueve metros de eslora, conducida por contrabandistas, según testimonios de familiares de los cubanos residentes en el sur de Florida.
La embarcación, que debía haber llegado durante el fin de semana a la costa de EU, desapareció mientras el Estrecho de Florida, que separa Cuba del sudeste de EU, estaba azotado por fuertes vientos.
La Guardia Costera inició el domingo la búsqueda de los desaparecidos con dos aviones, un helicóptero y una patrullera. "Ayer por la mañana proseguimos la búsqueda", dijo una portavoz de la institución, Danielle Dimarino.s en Miami de los inmigrantes, Carlos Montané, aseguró que en la lancha viajaban su esposa, de 29 años, y su hija, de ocho. El jueves pasado, su esposa lo llamó desde Cuba para decirle que había tomado a un contrabandista que le propuso traer a ambas, junto a los demás inmigrantes, a Estados Unidos. Al día siguiente, Montané recibió una llamada de un individuo que le indicó que el precio por sus dos familiares era de 16,000 dólares.
ANGUSTIA ENTRE FAMILIARES
Llenos de angustia, temiendo lo peor, familiares de algunos de los 30 cubanos desaparecidos aguardaban ayer reportes oficiales. Barcos y helicópteros de la Guardia Costera se dirigían ayer a un bote abandonado en los estrechos de la Florida y que podría ser el de los 30 cubanos desaparecidos.