Una inminente orden de arresto contra Slobodan Milosevic, que podría ser emitida hoy por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, recuerda un procedimiento similar de una Corte Federal del Estado de Florida contra el dictador panameño, Manuel A. Noriega, en febrero de 1989.
La inminente acción contra el líder yugoslavo salió a relucir ayer en la tarde cuando la fiscal Louise Arbour anunció que hoy tendría "un importante anuncio" desde la sede del tribunal desde su sede en La Haya.
Aunque el procedimiento y algunas de las tesis políticas que motivaron el mismo son análogos al proceso que llevo al juicio de Noriega en Miami tras su detención por el ejército de Estados Unidos, hay una evidente diferencia entre el foro nacional del jurado de Florida y el Tribunal Penal Internacional creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para depurar las responsabilidades en el conflicto balcánico.
Un equipo de investigadores del tribunal ha estado trabajando intensamente en Albania reuniendo pruebas para el futuro juicio a todos los responsables de crímenes de guerra en la cúpula del régimen de Milosevic.
Paul Risley, portavoz de Arbour, manifestó en Tirana que "la eficacia brutal de los crímenes de guerra en Kosovo apuntan a un nivel muy alto en la cadena de mando".
El funcionario se cuidó de no mencionar a Milosevic por su nombre, reflejando la política del tribunal de no comentar las órdenes de detención antes de que estas sean anunciadas oficialmente.
Sin embargo fuentes diplomáticas de la OTAN en Bruselas citadas por la Associated Press revelaron que hace semanas que los funcionarios han estado preparando la orden contra el líder yugoslavo.
"Esta es otra manera de apretar los tornillos y de tratar de pararlo," expresó una diplomático en Bruselas, usando palabras idénticas a las de los voceros del gobierno del presidente George Bush cuando estos comentaban sobre la decisión de la corte de Florida de entablar juicio contra
Noriega por cargos de narcotráfico que afectaban a la seguridad nacional de
Estados Unidos.
En ambos casos, críticos de este tipo de intervención señalan que en vez de debilitar a los acusados más que nada se logra incendiar los ánimos nacionalistas de sus seguidores. Sin embargo cuando se produjo la invasión de Estados Unidos en diciembre de 1989, fueron relativamente pocos los aliados de Noriega que salieron a dar cara por él.
Los estrategas de la OTAN y Estados Unidos están esperanzados en que un fenómeno similar se de en el caso de Milosevic y de su plana mayor.
La Alianza Atlántica y varios de sus Estados miembros, sobre todo Estados Unidos y Gran Bretaña, han advertido que todos los culpables de crímenes de guerra tendrán que rendir cuentas algún día ante el Tribunal Penal Internacional.
Para demostrar la seriedad, los aliados hicieron públicos los nombres de los comandantes del ejército yugoslavo en las diversas zonas responsables últimos de lo que hagan sus soldados.
"La puesta en guardia pretende disuadir a los comandantes militares y a jefes de unidades especiales de la policía pero, por lo que se refiere a la "limpieza étnica" no está dando resultado: la deportación continúa al ritmo ya habitual", escribe desde Tirana Juan Vicente Boo, el enviado especial del Periódico español ABC.
"A juzgar por la amplitud de los crímenes que relatan los refugiados kosovares, el Tribunal Penal Internacional terminara siendo un Nuremberg para los Balcanes".
Se entiende que los investigadores del tribunal han reunido ya en Albania "montañas de información" sobre crímenes cometidos en Kosovo.
Fuentes oficiales también confirmaron que el FBI estadounidense ha ofrecido expertos en la recolección de pruebas de delito y en análisis forense que serán agregadas a los testimonios de los refugiados entrevistados en Albania.