El 5 de noviembre de 2003 dejó una triste huella en la historia del béisbol nacional.
Ese día, antes del comienzo del partido clasificatorio a las Olimpiadas de Atenas 2004 entre Estados Unidos y Panamá, una decena de fanáticos resultó herida, luego de que fuegos artificiales de la compañía Pirotécnica de Guararé, lanzados desde el estadio infantil, fueran a parar a las graderías.
El incidente le costó la vida al señor Ricardo Vega, quien al momento de su muerte tenía 42 años.
Vega, que murió 11 días después del accidente, fue impactado en el pecho por uno de los cohetes.
Han pasado casi 11 años del hecho y aún el caso sigue dando que hablar.