Un oro vale más que mil platas, ese fue el pensamiento deportivo que se le inculcó en las venas de los atletas chinos que participaron en los Juegos Olímpicos.
China terminó con la hegemonía de 28 años de dominio estadounidense y en unos Juegos Olímpicos inolvidables por los récord establecidos.
Estos Juegos Olímpicos de Beijing son el mensaje más claro que no escatimaron esfuerzos en ser una potencia deportiva mundial .
La fuerza de su espíritu y el valor de su gente es la prueba de que sí se puede.
China ya no quiere ser protagonista, sino la ganadora.
Los chinos cumplieron su sueño, hoy los Juegos Olímpicos tienen su sello y sus colores.
Londres 2012 nos puede traer la lucha entre Europa, China, Australia y Estado Unidos. Ojalá, en Latinoamérica, nuestra actitud cambie y busquemos ser más que participantes.