Al menos una persona ha muerto y más de 300 han resultado ayer heridas al desplomarse un edificio de cinco plantas en Jerusalén que alberga una sala de fiestas en la que se encontraban unas 700 personas, informó la radio pública israelí.
Centenares de personas han quedado atrapadas entre los escombros, por lo que se teme que pueda haber más víctimas mortales.
Los servicios de urgencias de los hospitales de Jerusalén se encuentran desbordados, y se han solicitado ambulancias a todo el país para contribuir al rescate de los heridos o muertos.
La tragedia ha sido causada por un accidente y no por un atentado terrorista, según ha informado la Policía, y lo confirmó posteriormente a la televisión el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, que se desplazó al lugar.