El Manchester no pinta para campeón. No parece. No se ve. No se siente (es peor).
Aún recuerdo ese partido hermoso contra el Real Madrid (4-3), donde Ronaldo se lució, y semanas después Figo puso el primer clavo en el ataúd galáctico.
Pero, a este Manchester cautivador, aún le falta la final, el último encuentro, ese en el que Cristiano puede aparecer, Tevez anotar y Rooney volver.
Eso puede pasar. Pero antes estará Chelsea o Liverpool. Ja. Cosa menuda no.
Hoy, gana Liverpool, nado contracorriente, pero que rico es si lo que se busca es animar al alma y para ello existe una frase, la más emblemática de los Reds: tú nunca caminarás sólo.