Los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entran ayer en su tercer día de huelga contra el alza en las cuotas de inscripción, mientras las autoridades amenazan con denunciarlos a los tribunales por la ocupación de las instalaciones universitarias.
El inicio del conflicto se remonta al pasado febrero, cuando el rector de la Universidad planteó una subida de cuotas que provocó un duro rechazo por parte de los estudiantes, pero que finalmente fue aprobada por el Consejo Universitario el pasado 15 de marzo.
Los alumnos convocaron un paro indefinido el martes entre los 265,000 estudiantes de la UNAM para forzar a las autoridades a retirar la medida.
La convocatoria del paro radicalizó las posturas contra el aumento de cuotas hasta el extremo de que más de un millar de estudiantes ocupó ayer miércoles la Facultad de Derecho, que permanecía abierta. Las autoridades de la UNAM decidieron anoche unilateralmente cerrar otras facultades que seguían abiertas para evitar actos violentos, y advirtieron que presentarán denuncias penales contra los estudiantes.
El director de la Facultad de Derecho, Máximo Carvajal, informó de que las autoridades de la UNAM revisan los detalles para presentar cargos penales contra los estudiantes que participaron en la ocupación indefinida de las instalaciones.
Los estudiantes tratan de impedir la subida de las tasas de inscripción de 0,15 pesos anuales (0,015 dólares) a 516 pesos (unos 51,6 dólares) por semestre en bachillerato y de 20 centavos de peso (2 centavos de dólar) a 689 pesos (unos 68,9 dólares) en licenciatura.
Las nuevas cuotas, que no se habían modificado desde 1948, serán aplicadas solo a los alumnos de nuevo ingreso a la UNAM, mientras los ya inscritos continuarán con las tarifas anteriores, según el reglamento aprobado por el Consejo, que exime de pago a los estudiantes cuyas familias ingresen menos de 400 dólares al mes.
Los huelguistas, agrupados en la Asamblea Universitaria Académica, exigen la suspensión de las nuevas cuotas y un diálogo directo con el rector de la UNAM, Francisco Barnés, como condiciones para abandonar el paro.
El líder del sindicato de trabajadores de la UNAM, Agustín Rodríguez, reiteró el apoyo de su organización a la protesta estudiantil y propuso la cancelación de las cuotas y la celebración de un Congreso Universitario para revisar la situación.
En tanto, en la Cámara de Diputados, los legisladores de las tres mayores fuerzas políticas de México llamaron a las autoridades de la UNAM y a los estudiantes a retomar la vía del diálogo para resolver el conflicto y a evitar la confrontación y la violencia.
El diputado Sadot Sánchez, del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), pidió a los partidos que no influyan en el conflicto por considerar que la situación es "responsabilidad exclusiva de los universitarios".
Sadot sostuvo que las autoridades de la UNAM tendrán que decidir si finalmente inician procesos penales contra los estudiantes o presentan cargos administrativos ante el Consejo Universitario.
El diputado del conservador Partido Acción Nacional Francisco José Paoli Bolio afirmó que el reto en la UNAM no es sólo evitar la violencia, sino resolver el problema de las cuotas, que dijo, no violan las garantías individuales de educación gratuita.
El diputado Miguel Alonso, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), rechazó que su fuerza política promueva el paro estudiantil y se pronunció por la creación de una comisión de mediación en el problema.
El pasado martes también comenzó un paro laboral en el Instituto Politécnico Nacional, la segunda escuela pública más importante de México después de la UNAM, convocado por los trabajadores en demanda de mejoras salariales.
Los profesores del Politécnico abandonaron las conversaciones con las autoridades educativas, a las que reclaman equiparar sus percepciones con las de otros institutos de educación superior.