El canciller venezolano, José Vicente Rangel, aseguró ayer que el llamado a Caracas para consultas de su embajador en Bogotá en medio de una disputa comercial no afectará las relaciones con Colombia. Rangel calificó de "cordial discrepancia" la situación planteada por declaraciones de la ministra colombiana de Comercio Exterior, quien criticó el aparente doble discurso de Venezuela en materia de integración.
Caracas llamó para consultas a su embajador en Bogotá, Fernando Gerbasi, echando más leña a una polémica por disputas comerciales entre estos dos socios de la Comunidad Andina.
"No vamos a aceptar faltas de respeto de nadie y una alta funcionaria del gobierno de Colombia vino a Caracas y dio unas declaraciones que son una falta de respeto para el gobierno y para el pueblo de Venezuela", dijo el domingo el presidente Hugo Chávez en referencia a declaraciones de la ministra colombiana, Martha Lucía Ramírez.
Rangel, usualmente mucho más comedido que Chávez, ratificó que el gobierno considera las declaraciones como una intromisión en sus asuntos internos.
"Así lo consideramos, lamentablemente porque se trata de una dama", dijo el canciller al canal local Globovisión al afirmar que "en absoluto" se entorpecerán las relaciones bilaterales.
El viernes la ministra dijo al diario venezolano El Nacional que "hay un discurso integracionista por parte del presidente Chávez, pero lamentablemente hay medidas que adoptan unos funcionarios que no van de acuerdo con las palabras del primer mandatario".
Las disputas comerciales entre Colombia y Venezuela, las economías más grandes entre los empobrecidos socios de la Comunidad Andina de Naciones, se agudizaron cuando Caracas prohibió la entrada de camiones procedentes de Colombia como una forma para proteger a los transportistas locales. Ramírez se quejó además de que Venezuela no otorgue trato nacional a las empresas y productos colombianos en los sectores agrícolas y automotriz, cuyas importaciones han sido restringidas desde hace algunos dos meses.
El transbordo de carga fue decidido el 12 de mayo y según empresarios golpea un comercio bilateral que supera los 2.000 millones de dólares anuales y que es el más dinámico entre la comunidad integrada además por Ecuador, Perú y Bolivia.