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Vino añejo y de calidad

A pesar de su edad, ‘Dinho’ no ha perdido su habilidad en el pase o la precisión en los tiros de falta. El jugador brasileño decide cuándo acelerar el juego, cuándo pausarlo o cuál es la mejor manera de combinar pases.


Río de Janeiro (EFE) / -

Ronaldinho Gaúcho, como el buen vino, ha perdido con los años los bríos de la juventud y ahora desprende aromas más complejos, con los que quiere poner al Atlético Mineiro en la cima de la Copa Libertadores para alimentar su sueño de volver a la selección.

A gran distancia del jugador que fue en el Barcelona, cuando ganó dos premios Fifa al mejor del mundo y un Balón de Oro, el “Dinho” muestra que la edad, lejos de ser un lastre, es una ventaja para ser decisivo.

El año pasado fue determinante para llevar a su equipo a la segunda posición de la liga, su mejor resultado en 15 años, y ahora, con 33 años, es el responsable de que el Mineiro haya firmado su mejor campaña en la Libertadores.

La edad le ha restado capacidad para desbordar y regatear en velocidad, pero no ha mermado un ápice su habilidad en el pase o la precisión en los tiros de falta y, lo que es más importante, ha afinado su visión de juego y sus dotes de mando.

Todos los ataques del equipo de Belo Horizonte pasan por sus pies, puesto que ahora suele jugar más centrado, y él decide cuándo debe acelerar el juego, cuándo pausarlo o cuál es la mejor manera de combinar con sus compañeros.

A su lado han mejorado jugadores como Diego Tardelli y Jô, que hace años pasaban sin pena ni gloria por el Campeonato Brasileño y ahora reciben invitaciones a la selección.

También ha contribuido al florecimiento de Bernard, porque ha sabido como nadie aprovechar la velocidad del joven extremo, construyendo una sociedad que ha brindado muchos goles al equipo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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