En una inédita medida de fuerza empresarial, los principales vuelos nacionales quedaron paralizados a partir ayer, agudizando un caos iniciado el martes por el accidente de un avión de pasajeros.
Fuentes del sector calcularon que tan sólo en este fin de semana unas 20.000 personas resultarán afectadas por la medida,
La medida empezó a regir desde las 06.00 (09.00 GMT) e incluye a todos los vuelos con salida o llegada al aeropuerto internacional de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires, lo que significa en la práctica que casi el 95 por ciento del tráfico aéreo local quedó paralizado.
La Junta de Representantes de Compañías Aéreas (JURCA) decidió el viernes interrumpir sus servicios por tiempo indeterminado debido a una decisión judicial que prohibió al funcionamiento del Aeroparque metropolitano, ubicado casi en el corazón de la ciudad.
En ese aeroparque, un Boeing 737 de la compañía Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) se estrelló cuando intentaba levantar vuelo con unas 100 personas a bordo, de las cuales hasta ahora se dice que murieron 71, según cifras extraoficiales.
El juez que investiga ese accidente, Gustavo Literas, dispuso de inmediato el cierre de la terminal y entonces el tráfico aéreo se canalizó hacia Ezeiza, que sirve para vuelos internacionales y cuya capacidad quedó ahora desbordada.
JURCA, en su demanda de que vuelva a funcionar el Aeroparque, dijo que el aeropuerto internacional "está colapsado" y que "las condiciones de operación no son las razonablemente aceptables",
El juez Literas parece empeñado en no dar marcha atrás y su decisión cuenta con el apoyo político del gobierno, que anoche, mediante la secretaría de Transporte, dijo que si las empresas aéreas no cumplen con sus servicios "recibirán durísimas sanciones", sin otro tipo de especificaciones.