El ex presidente Juan Carlos Wasmosy puede ir a parar a la cárcel, tras perder su inmunidad el jueves, acusado de estafa y peculado contra el Estado paraguayo, por haber ordenado durante su Gobierno (1993/98) una inyección de 40 millones de dólares a un banco privado que quebró 40 días después del cambio de gobierno el 15 de agosto de 1998.
Menos de 24 horas después de la decisión del Senado, el juez del Crimen Carlos Ortíz Barrios, que solicitó la interrupción de su inmunidad parlamentaria, sufrió un accidente automovilístico y la Corte Suprema de Justicia se disponía a transferir el caso a otro magistrado.
El Banco de Desarrollo, la entidad beneficiada con el crédito, contaba entre sus principales directores a dos amigos del ex presidente, Evelio González Pérez y José Gaspar Gómez. Según la denuncia obrante en los estrados tribunalicios, el monto de la asistencia estatal, registrada en 1996, resultó exageradamente alta respecto al tamaño de la institución, tres veces más que la ayuda destinada al gigantesco Banco Unión, que también quebró.
Los interventores del Banco de Desarrollo constataron innumerables maniobras cometidas por González Pérez y Gómez para vaciar el banco tras la recepción del préstamo oficial. Entre otras irregularidades, se menciona la creación de una cuenta para librar al portador cheques multimillonarios, transferencias al exterior sin comprobantes, aceptación de bienes groseramente sobrevaluados como forma de pago, transferencia oculta de activos a terceros no identificados, y otorgamiento de préstamos sin garantía a personas vinculadas al ente.
Wasmosy otorgó el préstamo -bajo la sola promesa de constituir garantías y bajo una concesión llamativamente benévola- desoyendo varios pedidos de la Superintendencia de Bancos para intervenir la entidad bancaria tras haber rechazado su plan de rehabilitación.
Wasmosy intentó por todos los medios posibles paralizar el tratamiento de su desafuero en el Senado, un asunto que se venía dilatando desde febrero, y que se retrasó aún más con los sucesos de marzo.
El 23 de marzo sobrevino la tragedia del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y tres días más tarde, la muerte de siete opositores al Gobierno de Raúl Cubas, quien se vio obligado a renunciar el 28 de ese mes.
Wasmosy prestó ese día la banda presidencial que había utilizado durante su mandato para protocolizar la apresurada asunción del titular del Congreso, Luis González Macchi, como Jefe de Estado, con el que apareció al día siguiente retratado en las fotos de primera plana de los diarios. Macchi era el segundo de Argaña en el Partido Colorado. Sin embargo, los partidarios del fallecido vicepresidente, encabezados por su hijo mayor, responsabilizaron a Wasmosy de haberle birlado a su padre la victoria en las primarias presidenciales coloradas de diciembre de 1992.
Los mismos interpretan que la candidatura de Wasmosy y su posterior asunción de la primera magistratura -con la ayuda del ya fallecido ex presidente Andrés Rodríguez (1989/93) y de su entonces mano derecha, general Lino César Oviedo- fue el principio del saldo trágico de marzo pasado.
El ex mandatario acusó de "desagradecidos" a los hijos del asesinado Argaña, a quienes adjudicó la responsabilidad de promover su desafuero.
Se lamentó de lo que consideró una traición de los argañistas y recordó que fue él el que posibilitó la vicepresidencia de Argaña en 1998 luego de aprehender y condenar a 10 años a Oviedo, originalmente el candidato a la Presidencia en las elecciones del 10 de mayo de ese año.
Wasmosy fue el primer presidente civil de Paraguay electo democráticamente después de más de 60 años de gobiernos regenteados por militares.