En la familia hípica hay una acuerdo unánime sobre la necesidad de que se pusiera en práctica un mecanismo de cuantificación para declarar positiva o negativa un muestra de laboratorio de los equinos.
Como informamos recientemente, ya hay un listado de 15 sustancias, cuya cuantificación está avalada y que solo se está en el trámite de perfeccionar la resolución respectiva y la entrada en vigencia del nuevo periodo contractual entre el Ministerio de Economía y Finanzas con la dependencia encargada de manejar el laboratorio. Esto se hará realidad en menos de lo que se persigna un ñato.
Alguien nos sugirió que explicáramos qué quisimos decir o insinuar hace unos días, como concluimos un escrito con la siguiente sentencia: ¡Después, que nadie llore!
Es sencillo. Al ponerse en práctica la cuantificación no habrá excusas ni subterfugios para quienes resulten responsables. Se trata de una tabla que será difundida ampliamente y entregada a los interesados.
Allí se verán claramente los límites permitidos o tolerables. Será algo así como en las carreteras donde hay límites de velocidad. Quienes se mantengan por debajo de esos límites o en límite, no tendrá problemas. Pero el que se pase, aunque sea "un poquito", entonces que se atenga a las consecuencias.
Tocará a las autoridades que estén en el momento aplicar el reglamento en toda su extensión, tanto en términos pecuniarios como en las suspensiones.
Y volvemos a insistir: ¡Después, que nadie llore!