El miércoles me preguntaba: ¿solo los atletas panameños hacen sacrificios? Pienso que no. Cada panameño es un ser que se sacrifica por su familia, con la única diferencia que no son atletas.
No sé hasta cuándo los atletas nacionales dejarán el papel de víctima. Pienso que muchos panameños quisieran sacrificarse como ellos. Entrenar por dos horas diarias y cobrar miles de dólares; hágase la salvedad de que ese dinero viene de los impuestos que deducen de nuestros humildes salarios.
Pero qué cosa, cuando el pueblo los critica, dicen: “si no eres atleta no conoces el sufrimiento”.
Tenemos atletas con la dermis “suavecita”, que piensan que porque fueron campeones son intocables e intachables. Pues no señores, tienen que aprender a canalizar las críticas.
Yo pregunto: ¿Será que los atletas de otros países no se sacrifican? O será que los atletas de otros lugares son “extraterrestres”, que a pesar de los sacrificios sacan buenos resultados.
Atletas, yo me sacrifico todos los días, soy un atleta profesional de la vida, al igual que muchos panameños. Sí, todos los días me levanto para correr a dejar a mi esposa en su trabajo y llegar a tiempo al mío. Luego pasar todos los obstáculos de las asignaciones del día, para luego salir del trabajo y llevar una carrera de velocidad y resistencia, para llegar a mi hogar a descansar y comenzar otra vez.
Todos los días hago lo mismo y a pesar de las críticas que le hacen a los periodistas en este país, es mi trabajo, y no me quejo.