Desarrollo**El rápido crecimiento del área metropolitana, producto de la migración y la explosión demográfica, ha generado una gran demanda de viviendas. En las afueras, han proliferado los desarrollos habitacionales. Hasta ahora los municipios y el Ministerio de Vivienda han sido reaccionarios, otorgando autorizaciones y permisos sin mayor implicación y a pesar de que en algunos casos los proyectos ni siquiera cuentan con servicios básicos como agua potable y tratamiento de aguas.
Anarquía**Las recientes inundaciones, que causaron muertes e incalculables pérdidas, sirvieron para dramatizar el estado de anarquía que prevalece. Ello, sin embargo, no quiere decir que no existen promotores serios y responsables. Los hay y tan sólo habrá que llevar a cabo una investigación superficial para identificarlos. Pero también hay muchos que carecen de los recursos humanos, técnicos y financieros para realizar estas obras.
Burocracia**Las bien intencionadas inspecciones que realiza el MIVI, servirán para levantar un censo de los riesgos existentes, precisar quiénes podrían tener responsabilidad por desarrollos inseguros o violatorios de la ley y hasta quizá imponer una que otra sanción administrativa. Sin embargo, se requerirán reglas claras y una burocracia transparente y responsable, para asegurar que los desarrollos futuros provean hogares seguros en vez de fuentes de desgracias.