Científicos costarricenses descartaron que los gases que emanan del Pacífico sur del país desde el sismo de 6,3 grados del pasado miércoles sean peligrosos para la salud de los vecinos de la zona o para las especies marinas.
El grupo de investigadores que se trasladó al Golfo Dulce, zona del epicentro del temblor a unos 340 kilómetros al sureste de San José, informó de que las burbujas detectadas por los vecinos contienen sulfuro de hidrógeno y metano, según publica hoy la prensa local.
Sin embargo, las condiciones de espacio abierto y el viento evitan que representen riesgos, aseguró el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).
La zona sur de Costa Rica ha sido estremecida desde el miércoles por varios sismos con intensidades de entre cuatro y seis grados en la escala de Richter que siguieron al principal de 6,3 grados, lo que ha causado alarma en la población del lugar, aunque no se reportan daños serios ni heridos.
Según el Ovsicori, las burbujas se producen por la expulsión de gases acumulados en la tierra que salen a la superficie debido a una leve ruptura del lecho marino provocada por los temblores.
El doctor del Laboratorio de Química de la Atmósfera de la estatal Universidad Nacional, Juan Valdés, indicó al diario La Nación que las emanaciones de gases no son peligrosas porque "las cantidades que se están produciendo son diluidas por las masas de aire".
Si los gases "estuvieran encerrados serían peligrosos, pero no hay motivo para asustarse; este es un fenómeno natural", dijo Valdés.
Por su parte, la geoquímica María Martínez, del Ovsicori, comentó que las burbujas son más evidentes cuando la marea está baja y que salen a una temperatura máxima de 32 grados Celsius.
Una parte de las muestras de gases recolectadas esta semana será enviada a Italia para hacer más pruebas, aunque los científicos costarricenses hicieron un llamado a la calma.
Costa Rica registró el pasado 8 de enero un terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter que sacudió una zona montañosa del centro del país y causó la muerte de 23 personas.