Diálogo**Esperábamos más del diálogo iniciado ayer entre opositores a las reformas al Seguro Social y el Gobierno Nacional. Pensábamos que los huelguistas eran capaces de entender que era imposible mantener las cosas como estaban y que era menester que todos nos sacrificáramos para salvar la entidad.
Recalcitrantes**Pero no. Tras las protestas masivas - dado que a nadie le gusta pagar más ni que le recorten, nada - y la aprobación de la Ley, han continuado en paro, trancando calles y perjudicando a terceros, porque el Gobierno y los diputados que eligieron tomaron la decisión y no les agrada.
Vivos**Lo que quieren es jugar vivo y exigir privilegios. Aspiran a jubilaciones especiales. ¿Creen que los demás lo vamos a permitir mansamente? El mayor peso económico de las reformas vuelve a descansar sobre los agotados hombros de la clase media, que pagando cuatro veces más, termina jubilándose más tarde y recibiendo lo mismo o menos. Y no tira piedras a los demás.