Don Quijote y su inseparable Sancho Panza pasaron por Santiago y dejaron como recuerdos una estela de maravillosos colores rusos y una armonía de flexibilidad y expresión de sentimientos, en el marco de la presentación del Ballet Imperial de Rusia en Chile.
Cientos de fanáticos de la danza pudieron disfrutar entre este martes y hoy de un montaje que incluyó cerca de 120 trajes, varios cambios de decorado, 45 bailarines y diez solistas, figuras relevantes en el campo del ballet y la danza mundial de los últimos años.
El llamativo colorido de los trajes y la tonalidad alegre y rítmica de la música es una de las características principales de "Don Quijote", que en tres actos narra las andanzas de esta legendaria lumbrera creado por Miguel de Cervantes en 1605.
La moderna versión de este clásico, basado en la obra del coreógrafo Marius Petipa, con música de Ludwig Minkus y a cargo del conocido y famoso director Gediminas Taranda, un tridente que ha sabido extraer lo mejor del talento y la personalidad de todos los bailarines.
"Pero sin olvidar que el Ballet Imperial de Rusia, es la cadencia y la integridad de la Escuela Rusa de Ballet, toda una leyenda y continuidad de la danza que viene pasando de generación en generación", señaló a Efe, Johnny Teperman, un estudioso del ballet y la ópera.
En opinión de Teperman, cada artista que participa en el montaje tiene la ocasión de presentar su mejor talento, especialmente en esta obra donde destacan las aventuras que atraviesan Don Quijote y Sancho Panza en la relación de amor de la pareja formada por Kiti y el barbero Basilio.
La principal tendencia de los coreógrafos rusos es el estilo clásico, pero simultáneamente en las presentaciones de este grupo se puede observar el estilo moderno y más liviano, lo que es considerado un fenómeno único en Rusia, según los expertos.
Sin duda que el tabernero, un gigantón personificado por Zhanibek Kayir, y Sancho Panza, interpretado por Alexander Lodochkin, ofrecen la pizca perfecta de un humor sutil, mientras Solomon Khamaganov en el papel de Don Quijote, pone la cuota de serenidad con sus casi dos metros de estatura.
También tuvo una destacada participación, la solista María Sokolnikova, en el papel de Kiti, muy bien secundada por Nariman Bekshanov, interpretando a Basil y como toreador y principal gitano.
Ambos brindaron solos magistrales y "pas de deux" espectaculares, y se lucieron especialmente en la parte final del ballet que cada año presenta las mejores coreografías, en los teatros más prestigiosos de Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina.
Su paso por un teatro situado en el acomodado municipio de Providencia, en la capital chilena, fue parte de una gira que llevó al Ballet Imperial de Rusia por casi una veintena de ciudades de Brasil y también por Buenos Aires, Argentina.