Ninguna ciudad se vio afectada tanto por la recesión como Detroit, que en otro tiempo fuera la capital industrial de los Estados Unidos y cuyo largo declive redujo su población a la mitad y dejó $18,000 millones de deuda que el municipio no está en condiciones de pagar.
Sin embargo, las presiones que llevaron a Detroit a la mayor quiebra municipal de la historia estadounidense están actuando en menor escala en todo el país.
La caída de los ingresos impositivos y el aumento de los costos laborales han dejado a cuatro ciudades en la insolvencia desde 2007. Otras como Detroit han implementado recortes de servicios que incluyen apagar el alumbrado público y reducir las fuerzas policiales.
“Ninguna de las demás ciudades ha llegado a tanto, pero hay docenas, si no cientos, de ciudades que tienen problemas similares”, dijo Alan Mallach, miembro sénior de la Brookings Institution, organización de investigación de las políticas públicas de Washington. “Casi todas las ciudades industriales tienen problemas que podrían ponerlas en la misma senda”.
Las municipalidades de los Estados Unidos se recuperaron lentamente de los 18 meses de recesión que terminaron hace cuatro años, deprimiendo los ingresos provenientes de los impuestos del sector inmobiliarios y llevando a pérdidas en las inversiones de pensiones que muchas ciudades no financian en su totalidad desde hace varios años.