Economía

45 mil indigentes japoneses enfrentan un dilema económico

Las familias que viven de la asistencia social aumentaron a un millón, un alza de 66% en 10 años.


Hiroki Furukawa, refugiado de la lluvia bajo un árbol en el parque Ueno de Tokio, tomaba una taza de sopa que le regaló una organización caritativa.
"No creo que el Gobierno piense en las personas como yo", dice el indigente de 67 años, que ha carecido de alojamiento desde que perdió su empleo de cocinero hace cinco años.
Furukawa forma parte de una creciente clase social que ya rebasa los 45.000 indigentes, familias de un solo padre y pobres.
También es un recordatorio de la otra cara de la política económica de libre mercado promovida por Junichiro Koizumi.
El número de japoneses que ganan menos de un millón de yenes ($8.500) al año alcanzó los 3, 6 millones en el 2005, 16% más que cuando Koizumi llegó al poder en el 2001, según datos de la agencia fiscal.
La tendencia representa un dilema para el nuevo primer ministro, Shinzo Abe, que reemplazó a Koizumi en septiembre. "Abe es un conservador, y es improbable que se aparte de la política de libre mercado de Koizumi, lo cual indica que la división en los ingresos aumentará", dijo Toshiaki Tachibanaki, profesor de economía de la Universidad de Kioto. "Es posible que eso cambie si hay repercusiones políticas y Abe piensa que puede perder las próximas elecciones".
El Gobierno de Japón, que tiene estadísticas sobre casi todo -desde el número de casas con aire acondicionado hasta las fechas en las que florecen los árboles- realizó su primera encuesta sobre indigentes apenas en el 2003. El número resultante de ese sondeo, 25.296, fue menos de la mitad del que calculan las organizaciones caritativas que atienden a los indigentes.
Si bien esos números son pequeños en comparación con los 3, 5 millones de indigentes que hay en Estados Unidos, según el organismo National Alliance to End Homelessness, la creciente división de ingresos en Japón es indicio de que lo peor está por venir, dice Tachibanaki.
"Japón tiene una decisión importante que tomar", dijo.
"Puede seguir con el modelo de libre mercado de Koizumi con una mayor desregulación, así como una mayor desigualdad en el ingreso, o puede cambiar a un modelo europeo en donde la eficiencia económica se equilibra con una mayor inclusión social y económica".
Los datos económicos muestran que el año pasado las familias japonesas que viven de la asistencia social aumentaron a un millón, un incremento de 66% en 10 años, según el Ministerio de Bienestar Social y Trabajo de Japón.
Y el salario mínimo en Tokio, de 129.216 yenes ($1.099) por un mes de trabajo -salario que no cobran muchos trabajadores temporales y de tiempo parcial-, es menor que los 162.710 yenes que se pagan como asistencia social, muestran datos del Gobierno.
Abe, de 52 años, fue nombrado como nuevo primer ministro de Japón por la Cámara de Diputados del Parlamento al obtener 339 votos, de los 476 emitidos; uno de ellos fue anulado, frente a los 115 que consiguió Ichiro Ozawa, jefe de la oposición.
El funcionario estará en el cargo por tres años.
El número de japoneses que ganan menos de un millón de yenes ($8.500) al año alcanzó los 3, 6 millones en el 2005.
Mientras el salario mínimo en Tokio, de 129.216 yenes ($1.099) por un mes de trabajo.
Una encuesta sobre indigentes apenas en el 2003, indicaba que existían 25.296, menos de la mitad del que calculan las organizaciones caritativas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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