La reforma de los organismos financieros internacionales, un mayor control de los capitales y que se mantengan abiertos los créditos para las economías menores serán las banderas de América Latina en la cumbre del G20, que estará representada por Argentina, Brasil y México.
La crisis ha hecho mella en las tres mayores economías de la región y, aunque tienen puntos de coincidencia sobre lo que debe cambiar en el sistema financiero internacional, no acudirán a Londres con una propuesta conjunta.
"Nuestro compromiso (en el G20) es con Argentina y con el G5 (Brasil, México, China, India y Sudáfrica)", declaró la semana pasada Lula en Sao Paulo, sin dar más detalles, después de reunirse con su homóloga argentina, Cristina Fernández, con quien analizó la crisis.
En la Cumbre de América Latina y el Caribe celebrada en Brasil en diciembre pasado, los 33 países participantes acordaron la creación de un grupo de trabajo para elaborar propuestas contra la crisis, pero hasta ahora la iniciativa no ha salido del papel. Pese a la ausencia de una propuesta conjunta, los tres países coinciden en que la crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de introducir cambios en el sistema financiero y en particular en los organismos multilaterales de crédito.
Fernández señaló que esas instituciones "necesitan una profunda reforma, pues es preocupante su gran desorientación.