El Banco Popular de China (central) emitió ayer un nuevo comunicado en el que indica que la flexibilización del yuan, anunciada ayer y aplaudida por Estados Unidos y la Unión Europea, no se llevará a cabo de golpe.
El nuevo comentario, publicado en la página web de la entidad matiza que la anunciada flexibilización del yuan o “renminbi” (“moneda del pueblo”) será gradual y que el tipo cambiario de la divisa “se mantendrá a un nivel razonable y equilibrado”.
“En la actualidad no existen motivos para permitir mayores fluctuaciones o cambios en el tipo cambiario del renminbi”, señala el comentario en chino, en el que un portavoz de la entidad bancaria añade que el objetivo es “salvaguardar la macroeconomía y la estabilidad financiera”.
El matiz se produce después de que ayer el banco respondiera con un anuncio de flexibilidad a las críticas contra su política cambiaria ante la próxima cumbre del G20 (grupo de países desarrollados y emergentes), para la que China había descartado tratar un posible encarecimiento del yuan que ayude a frenar las exportaciones baratas chinas.
El anuncio de ayer no indicaba literalmente una revaluación del yuan, pero fue interpretado así por la prensa y los gobiernos extranjeros.
La declaración de la autoridad monetaria china era muy diferente en el tono de las recientes expresiones de miembros del Gobierno, que negaron repetidamente modificaciones en la política cambiaria del yuan (moneda no convertible) y se opusieron a las presiones internacionales de los países que consideran que China la mantiene artificialmente baja para favorecer sus exportaciones.
La moneda china se desvinculó en 2005 de un cambio fijo con el dólar en 8,2 yuanes la unidad y creó un mecanismo cambiario sobre la base de una cesta de divisas que ha favorecido que la moneda china se revaluara hasta un 21% (6,83 yuanes por dólar) en 2008, momento en el que Pekín frenó la tendencia por la crisis global. En este sentido, gobiernos como el estadounidense han criticado desde entonces que el régimen chino mantenga el yuan artificialmente bajo para favorecer sus exportaciones baratas.