Economía

Acusan a tabacaleras de prácticas mafiosas


Ha sido una denuncia sin paliativos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho público un informe en el que acusa a las compañías tabacaleras de boicotear las actividades que llevan a cabo en su lucha contra el tabaco.
El diario estadounidense "Washington Post ha sido el primero en hacerse eco del escándalo y sacar a la luz pública los principales contenidos del documento, de 240 páginas, que apunta con el dedo a las compañías más poderosas del sector, acusándolas de prácticas más propias de la mafia que de la industria del tabaco.
Entre ellas, desacreditar a la OMS frente a otras agencias afiliadas a la Organización de las Naciones Unidas y contratar a supuestos expertos para
distorsionar grotescamente los resultados de investigaciones científicas sobre los efectos negativos del tabaco.
El informe ha sido escrito por un comité encabezado por Thomas Zeltner, director de la oficina federal de Salud Pública de Suiza y del que formaban parte también tres expertos internacionales, especialistas en salud pública y relaciones gubernamentales.
Pero ¿de dónde salen estas recriminaciones? Según el informe, la mayoría de las denuncias se basan en documentos de las tabacaleras que se han hecho públicos durante los muchos procesos judiciales que se han llevado a cabo en Estados Unidos contra la poderosa industria tabacalera. Procedimientos turbios Entre las numerosas denuncias de la OMS destacan algunas que bien podría firmar algún guionista de Hollywood. Es el caso del llamado plan "Boca Ratón" que, según el informe, era el nombre que la compañía Philip Morris daba a sus esfuerzos por desacreditar a la OMS. Este plan, ideado en 1988 por el entonces director ejecutivo de la potente tabacalera, Geoffrey Bible, tenía como principal objetivo "atacar las iniciativas anti-tabaco de la OMS en cualquier parte del mundo. Según el informe, Muchas de las tácticas empleadas en ese plan siguen vigentes hoy en día.
La OMS acusa a las tabacaleras, también, de desplazar a empleados a Ginebra, donde está la sede de la organización. Esta suerte de "agentes secretos se habría dedicado, siempre según el informe, a infiltrarse en reuniones de la OMS e, incluso, obtener documentos confidenciales. Philip Morris se defiende
Uno de los vicepresidentes de Philip Morris ha intentado defender a su empresa de estas acusaciones. Según David Davies, los documentos de las tabacaleras que la OMS ha utilizado para elaborar su informe no "reflejan la actitud actual que tiene la empresa con este organismo.
"Son (los documentos) producto de un ambiente polarizado e improductivo, en el que se proponían pocas soluciones y el conflicto prevalecía sobre el consenso. Philips Morris ya ha abandonado esa actitud, ha explicado Davies, una vez hecho público el polémico informe de la OMS.
A pesar de todo, Davies no cree que de los "papeles" internos de la compañía se pueda deducir que Philip Morris haya obstruido los mensajes de la OMS sobre las maldades del tabaco Pero las conclusiones del informe de la OMS no dejan lugar a dudas. Entre otras "lindezas", acusan a las compañías tabacaleras de intentar convencer a la FAO (la agencia de la ONU que se encarga de los alimentos) de que los países pobres no deben esforzarse mucho para luchar contra el tabaco, porque esta es una industria que les puede reportar grandes beneficios.
Son, en fin, 240 páginas, en las que la OMS saca a la luz prácticas de guerra sucia, desconocidas hasta ahora por la sociedad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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