La liberación de mercados parece tener dos caras, una no muy agraciada para los países en vías de desarrollo y otra para las grandes potencias, sin embargo, Panamá que pertenece al primer grupo, según los expertos en materia de integración económica, ha tenido resultados positivos con su adhesión a la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El ex negociador de Panamá ante la OMC, Alejandro Ferrer, precisó que evidentemente cuando se hace un análisis de esta materia se evalúan diversos factores que dan como resultado opiniones encontradas, pero para quienes creen en la apertura comercial, el paso que Panamá dio hace cuatro años ha tenido beneficios tangibles.
Esto, según Ferrer, lo demuestran los estudios del Banco Mundial, que revelan que las naciones integradas logran mayores niveles de crecimiento económico.
Pero un informe de las Naciones Unidas indicó que 100 billones de dólares se ahorrarían los países en vías de desarrollo si el acceso a los mercados de los países del primer mundo fuera más fácil.
"En esta relación de comercio podría encontrarse la solución a los problemas de desarrollo que enfrentan nuestros países", sostuvo Ferrer.
Explicó que en el proceso de adhesión a la OMC, Panamá tuvo que embarcarse en negociaciones con naciones como Estados Unidos, Canadá, Japón y los países nórdicos, en donde básicamente pedían una reducción de las tarifas arancelarias en diversos rubros de interés de importación para ellos.
Como resultado, Panamá bajó dramáticamente su promedio de arancel de importación que era uno de los más altos en el continente.
Posteriormente el país unilateralmente decidió bajar a 15% la mayoría de los aranceles del sistema armonizado para efectos de que no hubiera una dispersión arancelaria.
En materia de comercio de servicio se permitió que las actividades de los operadores de turismo las realizaran agencias extranjeras. Se creó una comisión interinstitucional para ver los temas de propiedad intelectual, además de las modificaciones de libre competencia, que están basadas en la protección al consumidor, regula temas monopolísticos y fija medidas de salvaguarda.
En el impacto político de la liberación del comercio, Ferrer enfatizó que Panamá al igual que otros países latinoamericanos ha desgastado las estructuras tradicionales de clientelismo político, algunos grupos elitistas del pasado son especies de extinción, pero la estructura política tradicional, y los empleados públicos y sindicatos no son tan beligerantes como hace 10 años.
Por otro lado, las licencias o permisos de importación no han podido ser utilizados para asegurar la lealtad política, porque en la actualidad este documento es expedido bajo criterios internacionales.
Pero, aún Panamá se corre el riesgo de ser llamada a un panel ante la OMC, por el procedimiento que se utiliza para otorgar las licencias de importación.
" Nosotros quisiéramos pensar que Panamá no irá a un panel y que el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) estudiará el tema para replantearlo como lo establece la Ley, haciendo un alto a la discrecionalidad".
Pero Panamá, como cualquier otro país que decida por una decisión de administración pública tomar una medida nacional en contra de lo que disponen las normas de comercio internacional, se ve sometida a cuestionamiento, dijo Ferrer.