Otmar Issing, economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), advirtió ayer del peligro de estanflación (estancamiento con inflación) en la eurozona, más que de una deflación que algunos analistas consideran bastante probable.
En una conferencia pronunciada en Londres, Issing, que también es miembro del consejo de gobierno del BCE, opinó que los países del euro corren el riesgo de entrar en una larga fase de bajo crecimiento y una subida de precios, o sea una estanflación.
A su juicio, este fenómeno requiere mucha más atención que la deflación y para combatirlo deben flexibilizarse las economías del área y restablecer la confianza de los políticos en su habilidad de de reformar el sistema social de una manera sostenida.
Agregó que una mayor flexibilidad en la economía de los doce países del euro también permitiría absorber mejor los choques externos, tras lamentarse de que el BCE no está aún satisfecho con el nivel de inflación en la zona, que en octubre se colocó en el 2.2%, dos décimas más que el tope fijado por esta entidad.
Aldo Pignanelli, presidente del Banco Central, había anticipado que mantendrá a raya al mercado con el uso de las reservas, que suman unos 10,000 millones de dólares, entre otros mecanismos, como las auditorías y los controles del sistema.