Olvídese de Bear Stearns. No piense en lo que Ben Bernanke y Henry Paulson puedan hacer. Desvíe su atención de cuál es el fondo de cobertura que va a explotar. Piense en el arroz.
La forma en que Bernanke, presidente de la Reserva Federal, y Paulson, secretario del Tesoro, se encargan de la crisis del crédito podría no tener mucha importancia en comparación con los crecientes costos de alimentos vitales. El incremento de precios del arroz, alimento básico para unos 3.000 millones de personas, a un nivel récord la semana pasada, es la crisis real en la región de crecimiento más dinámico del mundo.
Eso no es todo. "Los alimentos son la punta del iceberg", dice Ifzal Ali, principal economista del Banco de Desarrollo Asiático, en Manila. "En todas partes de Asia vemos surgir indicios de recalentamiento". Hay otras dos fuerzas detrás del aumento de la inflación en Asia, ambas de las cuales han estado creciendo durante años. Una es el avance de los precios de los activos que tiene sus raíces en la política de tasas de interés bajas puesta en práctica desde Washington hasta Tokio. La otra son los salarios conforme los asiáticos consiguen mayores remuneraciones y las empresas se encuentran con escasez de mano de obra calificada. Es una horrosa combinación de circunstancias. No obstante, lo que resulta más notable es lo sorprendidos que están muchos inversores y economistas. Dada la forma en que el Banco de Japón y la Fed han reducido las tasas de interés a lo largo de los años, estas tendencias de precios resultaban previsibles. Lo mismo puede decirse del aumento de las reservas asiáticas de moneda extranjera, que se están filtrando en la oferta monetaria.