La tortilla pareciera haber sido volteada.
La idea de volver a la tierra, de virar hacia el campo, tiene ahora los mejores promotores y socios que podía encontrar: Wall Street y el Banco Mundial.
Y es que la palabra agricultura es hoy sinónimo de buenos negocios en el mundo entero y destaca en el titular de proyectos clave de organismos multilaterales como el Banco Mundial.
¡La globalización le apuesta a la agricultura! ¿Quién lo iba a pensar?
La noticia no podría ser mejor para los agricultores del mundo, incluyendo a los de Panamá. Y la buena nueva galopa sobre el lomo de dos verdaderos pura sangre: el procurar ganancias seguras y reducir la pobreza en el mundo.
La primera carrera partió hace un par de años. Por ejemplo, la inversión en contratos a futuro para materias primas (?commodities?) agrícolas, en los mercados de valores estadounidenses, traen un elevado crecimiento sostenido. Ha pasado de $80 mil millones en el 2005 a $110 mil millones en la mitad del 2007, lo cual revela un crecimiento de $30 mil millones en 18 meses. Para tener una mejor idea de lo que está ocurriendo, baste decir que cerca del 40% del Index Dow Jones está en agricultura y ganado en pie.
Este positivo factor surgió cuando el destino y el mercado hicieron que se encontraran en el camino los ?baby boomers? ? quienes procuran seguridad y estabilidad para sus inversiones? y la prometedora opción de los biocombustibles.
Los mercados agrícolas registran precios record para el maíz, el trigo y otros granos. La creciente demanda por etanol conforme sube el precio del petróleo ha empujado hacia arriba los precios del maíz.
Se suma a ello las sequías mundiales que elevaron el precio del trigo a niveles máximos en una década.
Por otra parte, conforme los ?baby boomers" se acercan a su retiro, se focalizan más en asegurar sus ingresos y entonces siguen estrategias de inversion que les provea retornos elevados con relativa seguridad.
El Banco Mundial anunció hace dos semanas, en su reporte anual titulado Agricultura para el Desarrollo, que concentrará sus esfuerzos en una agenda global para reducir la pobreza mediante un fuerte apoyo a la agricultura.
Por primera vez en un cuarto de siglo el plan de desarrollo del banco se dedica a la agricultura y a la productividad de los pequeños agricultores.
Su objetivo es beneficiar a los casi 900 millones de habitantes en zonas rurales y que en su mayoría son pobres ( el 75% de los pobres del mundo vive en zonas rurales ).
?Dado el lugar en donde se ubican estas personas, y lo mejor que saben hacer, resulta imperativo promover la agricultura? con el propósito de reducir la pobreza y el hambre a la mitad para el 2015.?, sostiene el banco en su reporte.
No podía ser más duro y revelador. El Banco Mundial, financiado por las naciones ricas con el objetivo de reducir la pobreza en las pobres, durante los últimos 25 años no solo desatendió la agricultura como un problema global, sino que tomó la dirección de apoyar el sector público, ?con frecuencia mal administrado e ineficiente?. Con ello asumió ?incorrectamente? ?agrega el reporte?que las fuerzas del mercado harían ?arrancar el crecimiento del sector agrícola?. El resultado fue que los agricultores del mundo, especialmente los más pobres, han debido afrontar ?exorbitantes precios de fertilizantes, limitaciones de crédito y semillas no mejoradas?.